Ir a sitios interesantes, sin gastar mucho y por tus propios medios es posible. Vive siempre una aventura, en un destino cercano o exótico, porque eso diferencia a un viajero de un turista
Nuestro recorrido por la comarca aragonesa de las Cinco Villas finalizó a orillas de embalse de Yesa y, en ese punto, retomamos el viaje (la autovía desde Pamplona también lleva a él), dando por válida la introducción hecha en la anterior entrada al blog. En esta ocasión, el hilo conductor serán los algunos valles fluviales de Navarra entre los que, según convenga a nuestro propósito, nos iremos trasladando.
Porta Speciosa
Esculturas románicas de la Porta Speciosa
Cripta de Leyre
El río Aragón, que nace en el valle de Astún y atraviesa la Jacetania, desagua en el pantano y recupera su curso en el municipio de Yesa (Esa). La iglesia vieja de san Esteban (siglo XVI, frescos de esa época) merece hacer una parada pero, si andamos justos de tiempo, es mejor subir directamente al monasterio de san Salvador de Leyre (Leire). En los edificios, destacan la Porta Speciosa de la iglesia (XII), con esculturas de diferentes artistas, y la cripta protorománica (XI) que sostiene la nave románica con bóveda gótica. La hospedería y el convento son meras reconstrucciones del siglo XX.
Castillo de Javier
Tras volver a Yesa, unos pocos kilómetros nos separan de Javier (Xabier) y su inclasificable castillo-santuario, pues en parte es fortaleza (siglos XI-XIII, pinturas de una danza de la muerte) y, sobre la estancia que nació san Francisco Javier, se erigió una basílica para rememorar al misionero de la Compañía de Jesús.
Reencontramos la ribera del Aragón en Sangüesa (Zangoza) y, aunque lo más fácil hubiera sido venir desde Sos de Rey Católico, por el camino de Santiago que viene desde Somport, creemos que el rodeo ha merecido la pena y, en cualquier momento podemos ir a la ermita de san Adrián de Vadoluengo (románica) de las afueras. La ruta jacobea enlaza con el Camino Francés en Puente La Reina y, las poblaciones que la jalonan, tienen desigual interés: Rocaforte (iglesia gótica), Salinas de Ibargoiti (Getze Ibargoiti, iglesia románica), Tiebas-Muruarte de Reta (Tebas-Muru Artederreta, ruinas de un castillo-palacio) y el templo románico de santa María de Eunate (Muruzabal).
Detalles del pórtico de santa María
Iglesia de santa María la Real
Palacio Ongay
Junto al puente está la iglesia de santa María la Real (siglo XII y torre-ciborrio gótico) y, acompañando a peregrinos de todos los tiempos, un gran pórtico románico en el que no queda espacio sin su correspondiente talla.
Casi enfrente, en la misma calle Mayor, nos salen al paso el decrépito palacio gótico de Añués (o de los duques de Granada de Ega, siglo XV), el contiguo de los Íñiguez Abarca (o de los condes de Guenduláin, barroco del XVII) y, girando a la derecha por Alfonso el Batallador, damos con el de Ongay-Vallesantoro (XVII, barroco, Casa de Cultura), el mejor conservado de los tres.
Claustro del convento del Carmen
Santiago el Mayor
Al llegar a la iglesia de san Salvador (siglos XIII-XVI, gótica), la calle Alfonso el Batallador cambia de nombre a Enrique de Labrit y va a lo que fue la iglesia y el convento del Carmen (XIV, auditorio y conservatorio de música) alrededor de un elegante claustro gótico. Regresamos por la calle Estudio y pasamos ante la iglesia de Santiago el Mayor (XII-XIV) en busca de la calle Mayor.
A mano izquierda vemos la Casa consistorial (o Las Arcadas, ayuntamiento del siglo XVI) y atravesando la lonja renacentista de sus bajos, se entra en una plaza que fue patio de armas del palacio de los reyes de Navarra (o del Príncipe de Viana, XIII, biblioteca). Si seguimos la calle mayor en dirección contraria, las casas solariegas (palacio de los París Iñiguez o la Casa de los Sebastianes) se suceden hasta la iglesia y el convento de san Francisco de Asís (XIII, Museo de Relojes de Torre y exposición de pinturas), con un claustro (XIV) tan interesante como el del Carmen.
Foz de Lumbier
Buitre sobrevolando la Foz de Lumbier
Os proponemos un itinerario hacia el Prepirineo por la salida de Sangüesa a Liédena (Ledea), con un primer alto en la Foz de Lumbier, donde un sendero se interna en un cañón por el que discurre el río Irati y que, habitualmente, es sobrevolado por los buitres que anidan en sus escarpadas paredes. El Centro de Interpretación de las Foces está en Lumbier (Irunberri o Urunberri), un núcleo con construcciones de diversas épocas (Casa Consistorial, monasterio de santa María Magdalena, casa Antillón...).
Foz de Arbayun
Santa María del Campo
Cruzamos Romanzado (Erromantzatua) y, antes de Iso, cogemos el desvío que conduce al mirador sobre la Foz de Arbayun y las buitreras, un paisaje mucho más espectacular que el de Lumbier pero inaccesible, por lo que nos conformaremos con admirar el desfiladero del río Salazar.
La carretera remorta el curso del río hasta la ermita de santa María del Campo (siglo XII), con esculturas románicas en los soportes de la cornisa del ábside, Navascués (Nabaskoze) y la iglesia de san Cristóbal (XV, gótica con múltiples intervenciones posteriores).
Iglesia de san Esteban
Ascendimos al Alto de las Coronas para asomarnos al valle del Roncal, boscoso y escasamente habitado, en Burgui (Burgi). Otra garganta u hoz, menos impresionante que los dos anteriores, nos devuelve a Aragón por Salvatierra de Esca y Sigüés.
Nuestro destino era Roncal (Erronkari), pueblo de caserones señoriales, iglesia de san Esteban (siglo XVI, gótico-renacentista) y el Centro de Interpretación del valle del Roncal pero, la persistente lluvia, nos impidió alcanzar Urzainqui, Isaba y Uztárroz (Urzainki, Izaba, y Uztarroze, respectivamente). Para sacarnos la espina, fuimos a Vidángoz (Bidankoze) y descendimos desde la zona alta del valle de Salazar.
Nave de santa María
Iglesia de santa María
Dejando definitivamente atrás Sangüesa, nos dirigimos a Ujué (Uxue), en una estratégica colina que domina la planicie circundante. Sobre ella se construyó el templo-fortaleza de santa María (siglos XI a XIV, cabecera románica y nave gótica), rodeado por un paso de ronda cubierto que esconde los tres ábsides románicos (XI) y sirve de balcón sobre la Ribera de Navarra. La casa parroquial (siglo XIV), el Castillazo (perduran escasas ruinas) y las casas de piedra labrada (XIV al XVI) a su alrededor, completaban el sistema defensivo.
San Martín de Unx
Unos kilómetros más allá San Martín de Unx guarda algunas semejanzas con Ujué. Partiendo de la iglesia de santa María del Pópolo (siglos XIII-XIV, gótica), las calles estrechas suben a san Martín de Tours (XII, modificada a lo largo de los siglos), la más destacada de la localidad por las esculturas de la portada y su cripta. También tuvo un castillo, del que el único resto visible es la ermita gótica de san Miguel.
El paisaje cambia, radicalmente, orillas del río Cidacos, pues nos encontramos ante una amplia llanura por la que nos moveremos desde Tafalla (Tafallako), en el cruce de caminos de Pamplona a Tudela y de Sangüesa a Estella. Después de tantos días por bellos rincones, no apreciamos en su justa medida las iglesias de santa María y san Pedro (siglo XVI, sobre edificaciones previas) el convento de la Concepción (XVII) o las residencias señoriales (Casa de los Mencos, Palacio del Marqués de Feria, La Rentería...).
Cerco de Artajona
Iglesia de san Saturnino
Saliendo de la ciudad, Artajona (Artaxoa) es conocida por el recinto amurallado del Cerco (siglo XII), perfectamente visible desde la basílica de nuestra Señora de Jerusalén (XVIII). Una vez dentro, visitamos la iglesia de san Saturnino (XIII, gótica) y, bajando al antiguo arrabal del llano, la de san Pedro (XIII, también gótica). De los dólmenes dispersos por el término municipal (Portillo de Enériz y Mina de Farangotea) no podemos decir nada, porque no nos aventuramos por las pistas.
Por no repetir lo visto, tomamos la carretera a Puente de la Reina y, en Medigorría, la de Larraga, deteniéndonos en el yacimiento romano de Andelos (ingeniería hidráulica), en la propia Larraga (iglesia) y en Miranda de Arga (palacio de los Colomo, iglesia y torre mudéjar).
Palacio de los Reyes de Navarra
Galería gótica
De vuelta al curso del río Cidacos, nos acercarmos a Olite (Erriberri). Empezamos junto a la iglesia de san Pedro para contemplar la portada y el claustro románicos (el resto es gótico y la nave barroca) y, por la calle Rúa Villareja, fuimos a la muralla de un lateral del palacio de los Reyes de Navarra (siglos XIV-XV). La reconstrucción del interior es muy desigual pero cuenta con una galería gótica, un pequeño jardín-claustro y varias torres.
Claustro de san Pedro
Pórtico de santa María la Real
En la misma plaza Carlos III el Noble, la de la entrada al palacio, la torre del Chapitel (siglo XIII) da acceso a la plaza de los Teobaldos, flaqueada por la fachada de esculturas policromadas de santa María la Real (XIII-XIV, gótica) y el palacio Viejo (XII-XIII, transformado en Parador Nacional de Turismo). Aunque el centro tiene alguna mansión medieval (la de Francés de Villaespesa), son más numerosas las del Renacimiento (Zuría-Rada, Atondo-Zuría...) o barrocas (Marqués de Feria, hoy Casa de Cultura).
Continuando en dirección al sur, pasamos por Beire (palacio de los condes de Ezpeleta e iglesia gótica) y, al llegar a Traibuenas, el Cidacos desemboca en el río Aragón que habíamos dejado en Sangüesa. Entre ambos puntos, se ubican Santacara (ruinas de un castillo), Mélida (iglesia), Murillo el Fruto (iglesia renacentista y la Casa Grande) y Carcastillo, conocido por el monasterio de santa María la Real de la Oliva, con iglesia y sala capitular (siglos XII y XIII, románicas y transición al gótico), un claustro gótico y, en el pueblo, el palacio de los Abades de la Oliva (o Casa Malle, XVI).
Rada Viejo
En su tránsito hacia el Ebro, el río Aragón bordea un promontorio amurallado sobre el que se asienta Rada Viejo (ermita románica), Caparroso (iglesia), las laderas erosionadas de los Cortados del Aragón y Marcilla, en cuyo centro se alza el castillo de los marqueses de Falces (siglo XV).
Bardenas Reales
Bardenas Reales
Terminamos nuestro circuito en Arguedas, disfrutando del paraje semidesértico de las Bardenas Reales que limitan al norte con algunas de las poblaciones navarras de las que hemos hablado (Carcastillo, Santacara, Mélida, Rada, Caparroso), al sur con Tudela y, al este, con Tauste, Ejea de los Caballeros y Sádaba, de las que hablamos, respectivamente, al remontar el río Ebro y las Cinco Villas.
Hace un tiempo, contemplando la isla de Buda, pensamos que el curso del Ebro ofrecía la oportunidad de hacer un buen viaje. Al fin y al cabo, el agua es fuente de vida y civilización y, el río que nos ocupa, ha marcado la historia del territorio situado entre los Pirineos y el sistema Ibérico. Pronto nos dimos cuenta que sería difícil hacerlo de una sola vez, lo dividimos en dos partes y esperamos terminarlo en el futuro.
Puestos a ello, empezamos la ruta en el Parque Natural del Delta de l’Ebre, al fin y al cabo fue el lugar que nos dio la idea, y lo hicimos en el punto que convergen los humedales, la playa de los Eucaliptus y el ismo de arenas del Trabucador que lleva a la Punta de la Banya.
Aves del Delta del Ebro
Pista entre la Tancada y el mar
Las marismas de la Tancada, el Clot y l'Encanyissada, pero también cualquiera de los arrozales, permiten observar diferentes especies de aves. Poco podemos decir de los núcleos habitados de Els Muntells, Poblenou del Delta, Sant Jaume d’Enveja y, en la otra orilla, Deltebre o La Cava, al ser de asentamientos de los siglos XIX y XX. Algo parecido ocurre con L’Ampolla, Amposta, L’Aldea o Sant Cales de la Ràpita, salvo por alguna torre de vigilancia costera, restos de castillos, iglesia o ermita más o menos antigua. Sólo merecen una mención el poblado ibérico de la Moleta del Remei en Alcanar o las pinturas rupestres de Ulldecona, en los límites con Castellón y la Comunitat de valenciana.
Catedral de Tortosa
Castillo de la Suda
Las comarcas del sur de Tarragona forman una región geográfica bien definida, las Terres de l’Ebre, y la ciudad de Tortosa vendría a ser su capital extraoficial. Méritos no le faltan pues tiene una catedral gótica (siglos XIV-XVI y añadidos barrocos), un palacio episcopal (patio y capilla góticos), la fortaleza-palacio de la Suda (XII a XVII, Parador de Turismo), los Reales Colegios (XVI, arquitectura del Renacimiento) o el museo historia y arqueología en un edificio modernista.
Parc Natural dels Ports
Al salir de Tortosa, el río queda encajonado entre el parque natural dels Ports y las montañas de Cardó-el Boix y hay que decidir si se coge la carretera de la margen izquierda o la de la derecha, más tortuosa, ya que durante los siguientes 25 kilómetros no será posible cruzarlo. Una curiosidad de este recorrido es el azud de Cherta, barrera que sirve para trasvasar agua a los canales de riego, junto a un molino de harina (siglo XVI) y una pequeña central eléctrica (XX).
El Celler Cooperatiu en Pinell de Brai
El puente está después de Benifallet y recomendamos ir a Pinell de Brai y ver el Celler Cooperatiu modernista (siglo XX), honrado con el título de catedral del vino. La cercana Gandesa también posee una bodega del mismo estilo, un portal románico en la iglesia y un centro de interpretación de la Batalla de Ebro, que tuvo por escenario varias poblaciones de la zona.
Castillo templario
El Ebro, el castillo y Miravet
Para ir a nuestra próxima etapa, Miravet, tomad la calzada que sale de Pinell de Brai pues si desoís nuestro consejo y circuláis por la orilla de la derecha, deberéis salvar el cauce con una barcaza (inoperativa durante años y que no funciona de continuo) o arriesgaros a dar un gran rodeo. Miravet, desde la ribera, es de postal: el castillo templario (siglo XII, románico) en lo alto de un acantilado sobre el río y, a sus pies, la iglesia y las casas… pero pierde mucho cuando te aproximas y deambulas por su interior.
Puente sobre el Ebro
Castillo de Móra
Unas fotos del castillo de Móra (siglo XI) fueron la causa de nuestra parada en Móra d’Ebre, y la experiencia fue un poco decepcionante, porque ha sufrido repetidas devastaciones y estaban finalizando obras en el exterior. Al menos nos queda para el recuerdo otra panorámica del Ebro y del puente que lo atraviesa.
Tivissa
A continuación, nos desviamos a Tivissa, un pueblo de trazado medieval rodeado por una muralla, oculta por las casas, en la que se abren algunas puertas y, en las inmediaciones, pinturas rupestres y el poblado ibérico del Castellet de Banyoles.
Colegiata de Caspe
Viendo los antecedentes, abandonamos Catalunya descartando las ruinas de los castillos de Ascó y Flix, y nos recibe una fortificación (siglos XIV-XV, reconstruida recientemente) en una ladera del embalse de Mequinenza (o Mar de Aragón). Ante nosotros se abre el valle del Ebro que, en este tramo, es un paisaje de secano, roto sólo por el verde en afluentes como el Segre, por el que se asciende hasta Lleida, o el Cinca que llega a Fraga, una de las vías de acceso a la región esteparia de los Monegros.
Caspe, en el otro extremo del pantano de Mequinenza, fue un importante núcleo en el Medievo, época de la que sólo ha sobrevivido la colegiata gótica (siglos XIV-XV, interior restaurado ), vestigios de un castillo y, a las afueras, la Torre de Salamanca (XIX, fortín de fusileros).
Pinturas romanicas en el castillo de Alcañiz
Castillo de los Calatravos
El ayuntamiento y la Lonja
La ciudad más notable del contorno es Alcañiz. En ella destacan el las pinturas románicas del castillo de los Calatravos (otro Parador de Turismo con un corazón de los siglos XII-XIII), la plaza Mayor renacentista formada por el Ayuntamiento y la Lonja (ambos del XV) y una gran iglesia barroca (XVIII).
De vuelta al río, otros dos grandes templos nos salen al paso en Hijar (XIV-XVI, gótico y renacentista), con el característico uso mudéjar del ladrillo y en Samper de Calanda (XVIII, barroco).
Interior de la iglesia
Torre mudéjar y claustro
Patio de la hospedería
El monasterio de Rueda (siglos XIII-XIV), a las afueras de Escatrón, es una visita imprescindible a un espectacular conjunto gótico-mudéjar compuesto por un patio, albergue e iglesia y, separados de estos espacios públicos, un claustro, la torre mudéjar, en la que se aprecia un bonito trabajo de albañilería, y otras dependencias conventuales.
La vega fértil del río se ensancha pero nos acompaña la pared de los Montes Blancos para recordarnos que, detrás, se extienden los Monegros. Es imposible parar en todos los sitios, y menos ignorando horarios o si está abierto, así que dejamos escrito que en Sástago hay algunas construcciones vinculadas a una central hidroeléctrica, un yacimiento íbero en el Cabezo de Alcalá en Azala, otro romano en Velilla de Ebro, iglesias mudéjares en la misma Velilla, Quinto o Alfajarín.
Mudéjar en la catedral
Basílica del Pilar
La Seo de Zaragoza
Y camino adelante, entramos en Zaragoza y es un consuelo que, pese al crecimiento urbano, el centro permanezca inalterado. En la plaza del Pilar hayamos la basílica barroca (siglo XVII), la Lonja (XVI, renacentista), la catedral o Seo (del XI al XVIII, con muestras de todos los estilos del intervalo) y, en el otro extremo, un lienzo de las murallas romanas y el torreón de La Zuda (XVI, sobre la alcazaba musulmana). Bajo las fuentes y estatuas, tras las excavaciones del subsuelo se puede visitar el Museo del Foro de Caesaraugusta.
Patio de santa Isabel en al Aljafería
Exterior de la Aljafería
Subimos por la avenida César Augusto y giramos a la derecha en la calle conde de Aranda para ir al tesoro de la ciudad: el palacio de la Aljafería (siglo XI, e intervenciones en el XV-XVI, Patrimonio de la Humanidad). En esencia, es una interesante fortaleza del periodo musulmán, con decoración mudéjar bien conservada en el Salón Dorado, el oratorio, los arcos el patio de santa Isabel…
Museo de Zaragoza
Rosario de cristal
Teatro romano
Trazando un semicírculo en torno a la plaza del Pilar, nos salen al paso la iglesia de san Pablo (siglo XIV), el Museo del Fuego y los Bomberos, los palacios de los condes de Morata (o de los Luna) y de Sástago (XVI), el Museo de Zaragoza (arqueología y bellas artes), los recintos del teatro y las termas romanas, las iglesias del Sagrado Corazón (curiosa exposición de los faroles y el rosario de cristal), san Gil Abad, san Miguel de los Navarros y santa María Magdalena, o la Real Maestranza de Caballería (XVI).
Catedral de Tarazona
Tarazona
Sin agotar todas las posibilidades, continuamos itinerario por Utebo, Torres de Berrellén, Alagón o Tauste y sus torres mudéjares. Partiendo de ésta última localidad, podéis iniciar una ruta por las Cinco Villas o volver a Gallur con destino a Borja (iglesia y casas consistoriales) y Tarazona, que cuenta con una impresionante catedral gótica (siglos XII-XIII), la iglesia de santa María Magdalena (XII-XVII), el palacio episcopal (XVI), la iglesia de san Francisco (XIII), el Ayuntamiento (XVI) y un centro histórico pintoresco de calles, callejuelas y casas colgantes.
Detalles
La puerta del Juicio Final
Desde aquí, tenéis la alternativa de desandar el trayecto hecho para entrar en Navarra y recuperar el cauce del Ebro en Cortes (castillo con elementos del siglo XIII al XVII) y Buñuel (Palacio de los Condes de Altamira) o dirigiros directamente a Tudela, donde resulta ineludible admirar la puerta del Juicio Final y el claustro (siglo XII, factura románica) de la catedral de santa María (nave gótica y modificaciones posteriores).
Plaza de los Fueros
Callejeando por el casco antiguo se descubren palacios de los siglos XVI al XVIII (Decanal o museo Diocesano, marqueses de san Adrián y de Huarte, Centro Cultural Castel Ruiz, museo Muñoz Sola de Arte Moderno…), las iglesias de la Magdalena (XII, torre y pórticos románicos) y san Nicolás de Bari (XII), los alrededores de la plaza de los Fueros (XVII), la Torre Monreal (curiosidad local que funciona como una cámara oscura) o el puente medieval sobre el Ebro.
El Castildetierra en las Bardenas Reales
Diversas imágenes de las Bárdenas
A pocos kilómetros hay un par de monasterios, santa María de la Caridad de Tulebras (románico) y santa María la Real en Fitero (transición al gótico), de los que no teníamos conocimiento, y el Parque Natural de Bardenas Reales, al que se accede por Arguedas, un inmenso paraje semidesértico que se adentra hasta los municipios aragoneses de Tauste, Ejea de los Caballeros y Sádaba. El promotorio erosionado de Castildetierra es el punto más fotografiado y otros lugares, como las montañas de Pisquerra, son muy parecidos al Oeste norteamericano. Desde Arguedas (iglesias de los siglos XVI y XVII) una carretera se interna en la zona oriental de Navarra rumbo a Olite y el Pirineo.
Bardenas Reales
Catedral de Calahorra
Dejamos atrás Valtierra (iglesia y palacio de los Gomara), Castejón y nos detenemos en el complejo episcopal de Calahorra, formado por la catedral (siglo XVII, gótico tardío) y el palacio (XVI-XVIII), antes de enlazar, en Viana o Logroño, con el camino Francés a Santiago de Compostela o seguir hasta el nacimiento del río Ebro.