Ir a sitios interesantes, sin gastar mucho y por tus propios medios es posible. Vive siempre una aventura, en un destino cercano o exótico, porque eso diferencia a un viajero de un turista
Los turistas elogian, y con toda la razón, sus maravillosas playas y los pueblos de la costa, pero no acostumbran a alejarse de la orilla. Evitemos el error de caer en una estancia tópica y rutinaria pues la isla, además de sol, arena y mar, nos reserva múltiples sorpresas: los yacimientos de la cultura nurágica y los vestigios de las sucesivas ocupaciones fenicia, cartaginesa, romana, bizantina, genovesa, pisana, aragonesa… Si viajando por Sicilia deseas regresar a Agrigento, Catania, Cefalú, Monreale, Siracusa… aquí, tal y como se lo oí decir a varias personas, te entran ganas de quedarte a vivir en Cerdeña (Sardegna, Sardigna, Sardìnnia, Sardenya).
Capo san Marco
Una opción consiste en llegar en avión, utilizar el transporte público y alquilar un vehículo, ocasionalmente, para llegar a las zonas peor comunicadas. La alternativa consiste en embarcar vuestro coche o moto en los transbordadores que salen de Barcelona, Marsella, Niza, Génova, Livorno (Pisa), Civitavecchia (Roma), Nápoles, Palermo… En nueve días, a buen ritmo y saltándonos alguna cosa, sólo abarcamos el tercio noroeste de esta gran isla del Mediterráneo, por lo que espero ofreceros las mejores propuestas del litoral y de un circuito monumental.
San Giovanni di Sinis
Ruinas en Tarros
Para empezar, conduciremos hasta el municipio de Cabras (Crabas, en el centro de la parte occidental) con la intención de pasar por la iglesia bizantina de san Giovanni di Sinis (siglos VI-X), el yacimiento de Tharros (ruinas romanas y bizantinas) y admirar las playas que se extienden del capo san Marco a la spiaggia di portu Suedda. Desde allí se insinúa la silueta de la isola Mal di Ventre que, junto con la península de Sinis y los humedales de su gran laguna, conforman un área marítima protegida. Sin ser unos restos prehistóricos memorables, el subsuelo de la iglesia de san Salvatore acoge lo que fue un santuario pagano.
Duomo románico en santa Giusta.
Piazza Eleonora en Oristano
Nos alojamos en Cabras o en Oristano (Aristanis, Oristán), callejeando por el duomo di santa Maria Assunta (siglos XVII-XIX, decoración interior neobarroca), el seminario Tridentino (XVIII-XIX), el convento de los Padri Scolopi (XVII, hoy archivo de la ciudad) en la piazza Eleonora y la torre de san Cristoforo (XIII). La vecina población de Santa Giusta conserva su catedral románica (XII, el campanario se reconstruyó en el XIX).
Nuraghe Su Nuraxi di Barumini
Vista del patio interior del nuraga Su Nuraxi di Barumini
En la siguiente etapa tomamos la autovía en dirección a Cagliari (Casteddu, Cáller) y, por carreteras secundarias y deficiente señalización, iremos a la joya de la edad de bronce sarda: el poblado y Su Nuraxi di Barumini. Se trata de un nuraga impresionante formado por un cuerpo principal (siglos XIII a VI a.n.e.) y diversas torres, dispuestas alrededor de un pequeño patio, que sirvieron de defensa, de almacén de alimentos y tuvieron funciones religiosas. Después de esto, la localidad de Barumini nos sabrá a poco: el palacio Zapata (XVIII, Museo y parte del Su Nuraxi'e Cresia) y las iglesias rurales de san Giovanni (XIII), santa Lucia (XVI), san Nicola (XI-XII)… dispersas por su territorio.
Poblado de casas circulares de la cultura nurágica
Nuraghe Losa en Abassanta
Desandando el itinerario hecho, volvemos al norte con el propósito de conocer más monumentos de ese periodo, como el pozo sagrado de santa Cristina (siglo XI a.n.e., en Paulilatino, Paùle) y el nuraghe Losa (XV a XII a.n.e., en Abassanta).
Ahora se nos abren diversas posibilidades, por ejemplo, hospedarnos en Bosa y ver el castillo de Serravalle (o Malaspina, siglo XIII), incluyendo los frescos de la iglesia nª.sª. de Sos Regnos Altos, las antiguas tenerías de la Vecchie concerie, las iglesias de san Pietro (XI, románico lombardo) y sant'Antonio Abate (XVI, gótico catalán), la catedral barroca… y seguir rumbo a Alguer circulando por los acantilados. También podemos alargar la estancia recorriendo con tranquilidad las ermitas/iglesias de san Nicolò di Trullas (o Truddas del XII, fachada románico-pisano), santa Maria Iscalas (XI) y, en Bornova, la necrópolis neolítica de san Andria Priu (siglos XXX-XIX a.n.e.).
Fachada de la iglesia de san Pietro di Sorres
Otra opción, compatible con lo dicho en el párrafo precedente, es continuar desde Abassanta por el interior haciendo visitas facultativas a la ermita/iglesia de nª.sª. de Cabu Abbas (siglo XII-XIII, románica) y el nuraghe santu Antine (antes de Torralba, Turalva, Turràlva), concentrando nuestra atención en la iglesia de san Pietro di Sorres (XII, románica) en Borutta (Boruta) y en la de santa Maria di Bubalis (o nª.sª. de Mesumundu, IX, sobre unas termas romanas) a la altura de Siligo.
Alghero
Capo Caccia
Gruta de Nettuno
En cualquier caso, paramos en Alghero (S'Alighèra, L'Aliera, L'Alguer), puerto medieval con torres de las desaparecidas murallas terrestres y bastiones de la defensa marítima, un centro de regusto medieval alrededor de la piazza Civica, diversos palacios góticos y renacentistas, la iglesia y el convento de san Francesco (sobrio claustro del siglo XIV) y una catedral (muy modificada salvo el ábside y la torre gótica). En el área protegida de capo Caccia e Isola Piana se esconde la espectacular gruta de Nettuno, a la que se entra navegando, vía Alghero y la más cercana cala Dragunara, o por carretera si quieres descender por la escala del Cabirol.
El litoral se ha preservado, sorprendentemente bien, de la especulación inmobiliaria y tiene buenas playas. Entre Alghero y Porto Torres está la necrópolis de Anghelu Ruiu mientras que, de camino al Parque Natural de Porto Conte, encontramos el sitio arqueológico de Palmavera.
Isola Piana en la península de Stintino
Desde allí, hay quien se acerca a Argentiera (explotación minera reconvertida en centro vacacional) y quien se dirige, directamente, a la península de Stintino (Isthintini, Istintinu) y, más concretamente, al capo Falcone y la spiaggia della Pelosa, lugar de aguas color turquesa, con la isola Piana y el parque natural de la isla de Asinara de fondo, pero una playa masificada durante la temporada estival.
Mosaico romano
Ábside de san Gavino
Saliendo del istmo, nos detenemos en Porto Torres (Posthudorra, Pòrtu Turre). Un torreón octogonal rememora el dominio aragonés, y un puente, paredes de las termas y mosaicos romanos (en el museo arqueológico). El edificio más imponente de la ciudad es la basílica románica de san Gavino (siglo XI) aunque parte de la cripta es anterior (V-VII). En las proximidades, pero sin indicadores adecuados, se accede al zigurat de Monte d’Accoddi (3.000 años a.n.e.) y el ipogeo de Su Crucifissu Mannu.
Fachada de s Nicola di Bari
Sassari (Tàthari, Sácer, Sàsser) es la segunda ciudad más grande de Cerdeña yprescindible, salvo que queramos contemplar la fachada de la catedral de san Nicola di Bari (barroca, menos el campanario románico), el palazzo Ducale (XVIII, ayuntamiento) y dar un paseo por Largo Caballotti que nos lleve a las plazas Castello e Italia, el palacio de la Frumentaria (fue granero, palacio y, ahora, museo de arte contemporáneo), el Museo G.A. Sanna (arqueología y pinacoteca) o buscar la iglesia de santa Maria di Bètlem (románica y gótica).
La inconfundible silueta de Castelsardo vista desde Valledoria
Nuestro próximo trayecto, en paralelo a un mar en el que es posible tomar un baño, se encamina a Castelsardo (Casteddu Sardu), otro núcleo medieval de calles empinadas, una impactante iglesia-catedral de sant'Antonio Abate (siglos XVI a XVIII) suspendida sobre el acantilado, un castillo… y más playas en dirección a Valledoria, donde desemboca el río Coghinas y se pueden observar aves.
Santa Maria di Tergu
Detalles románicos de la iglesia de Santissima Trinità di Saccargia
Las dos localidades mencionadas sirven de punto de partida de las excursiones por el interior: la iglesia de santa Maria di Tergu (Tergu o Tzelgu, siglo XIII, románico pisano), el pueblo de Nulvi (Nujvi, edificios del XVIII al XX), la iglesia de san Pietro (XV) y los oratorios Santa Croce y del Rosario en Ploaghe (Piaghe), la imprescindible iglesia de Santissima Trinità di Saccargia (XII, románico toscano/pisano, frescos del XIII) a las afueras de Codrogianos (Codronzanu, Codronzanos) o la de sant'Antonio di Salvenero, de menor interés.
Santa Maria del Regno
Adentrándonos más por el territorio, en Ardara (Àldara) está la capilla palatina de santa Maria del Regno (siglo XI, románico pisano, con un magnífico retablo) y, en Ittireddu, la iglesia bizantina de santa Croce (VIII-IX). De regreso, recomiendo la carretera que pasa junto a la basílica de sant'Antioco di Bisarcio (XII, diferentes estilos románicos).
Domus de janas Sa Rocca en Sedini
De menor importancia, y dispersos por Chiaramonti (Tzaramonte, Ciaramònti), son la ermita/iglesia de santa Maria Maddalena (románica), las ruinas de castillo Doria, y la necropolis de Su Murrone. Perfugas (Pèifugas, Pèlfica), además del retablo de san Giorgio (XVI, que no está en la ermita de ese nombre sino en la iglesia de la Madonna degli Angeli) cuenta con el pozzo sacro de Canopoli. En Bulzi (Bultzi) tenemos la posibilidad de ir a la ermita rural de san Pietro delle Immagini (XIII, transición entre el románico y el gótico), mientras que en el centro de Sedini (Séddini) hay algunos ejemplos de Domus de janas Sa Rocca (casas excavadas en la roca) y, en la carretera de vuelta a Castelsardo, la roccia dell'Elefante (curiosidad para turistas por su “semejanza” con un elefante).
Bahía de Porto Puddu.
Siguiendo la ruta costera del norte, salen desvíos a isola Rossa, las playas de Cossi, Rena Maiori, dell’Acula, vall’Alta, el complejo nurágico de Lu Brandali y, en Santa Reparata, entramos en la península del capo Testa, disfrutando de sus calas y los paisajes del valle de la Luna. Desde Santa Teresa di Gallura (Lungone, Lungòni) se sigue por la spiaggia della Marmorata, las calitas del valle dell’Erica… aunque a mí, de este tramo, me gustó la bahía del Porto Puddu (Porto Pollo), con sus aguas cristalinas rodeando un islote y la isola Spargi en el horizonte. Si algo sorprende agradablemente de todo este recorrido es que, sin ser un litoral virgen, se ha evitando la masificación, limitando la altura de las construcciones e integrándolas en el entorno.
El archipiélago de la Maddalena desde la fortaleza de Palau
Unos kilómetros más allá subimos a una fortaleza para obtener una buena panorámica del canal entre el puerto de Palau (Lu Palau) y las islas Maddalena, Stefano y Caprera (esta última fue el lugar de retiro y tumba de Garibaldi), y acabar en el capo d’Orso, otro buen observatorio entre rocas erosionadas por los elementos (allí se asienta la Roccia dell’Orso, “oso” que sólo se ve alejándonos).
El objetivo era Arzachena (Altzaghèna, Alzachèna) para visitar algunas de las mejores “tumbas de gigantes” (Capichera o Coddu Vecciu y Li Lolghi), disfutrar de las playas de la costa Esmeralda, asomarnos al golfo Aranci y a Olbia (Terranòa, Tarranóa), pero un corte de carretera nos obligó a alterar planes, volvimos por Tempio Pausania (Tempiu, ciudad de montaña, con casas y calles enlosadas en piedra) y aplazamos una ruta que, desde allí, continua por el parque marítimo de isola Tavorala-Capo Coda Cavallo, las maravillas del golfo de Orosei y descubrir el sur de Cerdeña.
En esta ocasión os propongo que os acerquéis a los espacios naturales, pueblos, castillos, iglesias y playas del lago Garda, uno de los mayores de la Europa meridional que, por su origen glacial, se asemeja a un fiordo escandinavo en el norte mientras que el sur se ensancha y recuerda la costa mediterránea. Al seguir el contorno de su litoral, compartido por la Lombardía, el Véneto y Trentino-Alto Adige, se nos muestra lo primordial pero, también, produce la sensación de que queda mucho por descubrir en los valles y sierras limítrofes.
Acantilados y montañas en el Lago di Garda
Es uno de esos destinos en los que no casa bien disponer de poco tiempo y querer utilizar el transporte público. Si es vuestro caso, es preferible que os limitéis a planificar un recorrido que no vaya más allá de, por ejemplo, la imprescindible visita a Sirmione y algún otro lugar que os atraiga. Dedicando varios días, y cambiando de alojamiento, es posible combinar trayectos en autobús y/o barco para llegar a todas las escalas de la ribera.
Por empezar por algún sitio, lo haremos en Desenzano del Garda y su plaza Giuseppe Malvezzi, emplazamiento del pequeño puertoy el palazzo Todeschini. En un extremo hallamos los restos de una villa romana (siglo IV, mosaicos) y, en el contrario, el museo arqueológico Giovanni Rambotti (prehistoria) en lo que fue el monasterio del Carmine (XV) y elclaustro di santa Maria de Senioribus (XVI). El castillo (XV, reconstruido) tiene escaso valor monumental pero sí como mirador, igual que la terraza de la torre de san Martino (XIX), aunque ésta esté demasiado a las afueras para que merezca la pena acercarse.
Entrada al castillo por el puente levadizo
Playa de roca plana en el ismo de Sirmione
Volvemos al muelle para embarcar durante media hora rumbo a Sirmione, en una estrecha y alargada península con el acceso terrestre cerrado por el castillo (siglo XIII) y la gran villa romana de la Grotte di Catullo (I de nuestra era) en el cabo. Desde el yacimiento se baja a la bonitaplaya Giamaica y, caminando de vuelta por la spiaggia lido Galeazzi, llegamos a la iglesia de santa Maria Maggiore (XV). En la orilla occidental, la punta Staffalo, hay más playas y en el centro de esta parte del istmo se alza la iglesia de san Pietro in Mavino.
Puente de entrada a la ciudadela fortificada Peschiera del Garda
Si no podemos ir en transbordador de Sirmione a Peschiera del Garda (difícil o imposible, en temporada baja) al menos tenemos frecuentes autobuses que nos dejan en la entrada a la ciudadela fortificada (XVI al XIX). Lo que hoy nos parecen pintorescos canales y un puerto, fueron murallas, fosos y amparo de embarcaciones militares austrohúngaras. El edificio del ayuntamiento fue un arsenal veneciano, el Museo della Palazzina Storica la residencia del gobernador militar…
San Nicolo, Dogana y puerto
Buscamos el medio más rápido que nos lleve a Lazise y el curioso conjunto que forman el fondeadero del porticciolo, la Dogana Veneta (XIV, atarazana) y laiglesia de san Nicolo (siglo XII, románica, frescos del XV y campanario posterior). También conserva íntegras las murallas que rodean la villa y el castillo (XIV).
Iglesia de san Severo
A pie de la carretera por la que se entra en Bardolino vemos la iglesia de san Severo (siglos IX a XII, frescos del XIII) y, muy cerca, la de san Zeno (IX) de exterior menos llamativo pero representativa del periodo carolingio. Las calles, de cuidadas moradas, descienden suavemente hacia la laguna, gozándose de la mejor panorámica desde la punta Cornicello.
Pasamos de largo la localidad de Garda, aunque existe la posibilidad de ojear los palacios dei Capitani (XIV, gótico-veneciano) y el Fregoso (XVI), porque creo que es mejor dedicar un rato a la punta san Vigilio, divisando en la lejanía la isla Borghese y apreciar como las riberas del lago se aproximan.
Barcas en el puerto de Torri del Bénaco
Casa típica pintada en vivos colores
En Torri del Bénaco, la plaza Calderini, el puerto pesquero, la iglesia de la Santissima Trinità y el castillo (siglo XIV, museo etnográfico) componen una bonita estampa. Algunas de las viviendas particulares de los alrededores son, para mi gusto, de las más pintorescas del circuito, pues tienen el encanto de ser vividas y cierto cuidado abandono.
Panorámica del Lago
Castillo de Malcesine
Por el contrario, cuando las callejuelas de pronunciada pendiente de Malcesine se masifican de visitantes pierden mucho. Este inconveniente se compensa contemplando los acantilados, el que sirve de sustento al castillo (museo de historia natural) o los que tenemos enfrente, y el palazzo dei Capitani (siglo XV, gótico veneciano).
Orilla del lago en Riva del Garda
Unos kilómetros más adelante está Torbole y, una vez allí, la mejor propuesta que se me ocurre es pasear por el margen de las aguas hasta Riva del Garda disfrutando de un paisaje de escarpadas montañas, tal y como anticipé al inicio de esta reseña. Ya en el pueblo no dejéis de cruzar por las plazas Catena y 3 Novembre, localización de los palacios Pretorio (siglo XIV) y Municipale (XV, ampliado en el XIX), la torre Apponale (XIII-XVI), para seguir con destino a la fortaleza de la Rocca (XII-XIV, museo del Alto Garda) o a la iglesia dell’Inviolata (XVII). Internándonos en los montes próximos, dos lugares son interesantes por méritos propios y la perspectiva que nos ofrecen: las ruinas del Bastione (XVI) y la cascada del Varone.
Hay que saber que, si regresamos en coche por la carretera occidental, el tramo inicial es un larguísimo túnel de carril estrecho. La población de Limone sul Garda sirve de atalaya sobre la orilla que hicimos a la ida y, a partir de Gargnano, la calzada se normaliza pero no encontramos monumento digno de mención hasta Toscolano-Maderno, con su iglesia de sant'Andrea (siglo XII, románico lombardo) o Gardone Riviera, aunque tenga mis dudas sobre si merece ese calificativo la ciudad jardín del Vittoriale degli italiani. Con el municipio de Salò me pasa algo parecido, no me gustó el aire decadente y señorial de la catedral inacabada, la fría reconstrucción del palazzo del Podestà o del Capitano (XVI, sede del ayuntamiento), el palacio Coen (museo arqueológico, centrado en la época clásica) ni, causo una impresión especial, las villas y palacetes.
En San Felice del Benàco destaca el interior de la iglesia del Carmine (siglo XV, gótico lombardo) y, en Portese, la de san Fermo (XV) frente a la isola Borghese (XIX, propiedad privada) y su palacio de fantasía neogótica. El otro de extremo de la bahía es la rocca di Manerba, punto de observación sobre Sirmione y la costa sur, antes de despedirnos del lago Garda visitando los castillos medievales de Moniga y de Padenghe.
A caballo entre las regiones francesas del Languedoc-Roussillon y la Provence-Alpes-Côte d'Azur, el delta del rio Rhône, conocido como la Camargue (Camarga) tiene sus vértices en las localidades de Aigues-Mortes, Arles y Port-Saint-Louis-du-Rhône, a poco más de una hora de Marseilla, pero tambíen enlaza con el sistema de lagunas litorales e istmos de Montpellier. Su ecosistema marítimo-terrestre, formado por marismas, albuferas, planicies de aluvión, playas y dunas costeras, ha preservado su fauna y flora en un medio salpicado por caseríos dispersos dedicados a la agricultura y la ganadería.
Faro en Le Grau-du-Roi
Desde Montpellier, la carretera transcurre por una estrecha barra que separa una gran laguna del mar, para bordear después el étang du Ponant hasta llegar a Le Grau-du-Roi (Lo Grau dau Rei) cuyo núcleo original se asentaba alrededor del canal que une los estanques interiores con el mar, en lo que hoy son los muelles del puerto pesquero. Aunque conserva un faro (del 1828) y alguna villa estival de principios del siglo XX, el principal atractivo del lugar es el sistema de dunas litorales de la Espiguette.
Puertas y torreones de las murallas que rodean el centro de Aigues-Mortes
Notre-Dame-Des-Sablons
A pocos kilómetros se encuentra Aigues-Mortes (Aigas Mòrtas) que, aun estando tierra adentro, fue el principal puerto francés en el Mediterráneo hasta el siglo XV. Las murallas y la torre Constance (siglo XIII) son ejemplos magníficos de la arquitectura militar gótica e, intramuros y a diferencia de otras ciudades medievales, el trazado de sus calles es en cuadrícula alrededor de la plaza de saint-Louis y la iglesia de Notre-Dame-Des-Sablons (XIII).
Al norte, la torre carbonnière (en Saint-Laurent-d'Aigouze) cerraba el paso a los estanques y salinas de la pequeña Camargue que se extienden hasta las grandes albuferas de Vaccarès y Monro, la auténtica reserva natural de la Camargue y emplazamiento del observatorio de aves de Pont du Gau.
Elementos defensivos de la iglesia
Interior de la iglesia
El principal núcleo urbano y turístico de la zona es Saintes-Maries-de-la-Mer (Lei Santei Marias de la Mar o Lei Santa) que tiene una curiosa iglesia fortificada (siglos XI-XII) y alberga el Museo Baroncelli (historia y etnografía de la Camarga) en el edificio del antiguo Ayuntamiento, mientras que en los alrededores puede ser interesante la visita a la mansión y finca agrícola del château d'Avignon.
Puerta de saint-Gilles
Decoración románica de la iglesia
Saliendo de la Camargue, en dirección a Arles, puede hacerse una parada en Saint-Gilles (Sant Geli) que conserva elementos románicos en la cripta, la fachada y las ruinas del ábside de la iglesia de lo que fue la abadía de saint-Gilles (siglo XII), la cercana casa románica y un palacete a las afuera, el château d'Espeyran (XIX, de estilo neoclásico y acceso restringido).
La situación geográfica de Il-Belt Valletta (La Valeta) y su original historia, con pasado colonial británico incluido, le han dado su forma actual. Como el resto de poblaciones situadas alrededor del puerto, se formó siguiendo los avatares de la presencia de la Orden Militar y Hospitalaria de san Juan en la isla de Malta y, más recientemente, padeció la destrucción que causaron los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. Han transcurrido setenta años, y los trabajos de reconstrucción se suceden, pero algunas heridas aún son visibles para los turistas.
El centro de la ciudad se puede recorrer caminando. El intercambiador de autobuses de la fuente del Tritón conecta con todos los puntos de la isla en un tiempo razonable, si los atascos no lo impiden, lo que permite hacer un ineresante ruta por la costa oeste o ir al puerto de Ċirkewwa para visitar Gozo y Comino.Unos transbordadores llevan a Tas-Sliema y L-Isla (Senglea).
Fortificaciones defensivas en el puerto
La Valletta se encuentra en una península totalmente fortificada. Al desembarcar en el puerto o llegar en autobús, la primera visión es una sucesión de murallas, bastiones, fosos, reductos… que protegían la ciudad por tierra y mar. La defensa del puerto se completaba con otros complejos defensivos en Il-Kalkara, las tres ciudades, los fuertes Manoel y Tigne…
Museo arqueológico
¿Qué ver?: Siguiendo el recorrido de la calle Triq Ir-Repubblika se pasa ante el National Museum of Archaeology (especializado en el neolítico maltés: altares megalíticos, figuras antropomorfas femeninas…), la concatedral de san Juan (siglo XVI, el austero exterior no ha de desanimar conocer su interior) con sus capillas barrocas y un suelo cubierto de sepulcros de mármol ricamente trabajados, para atravesar después la plaza de san Gorg, presidida por el palacio del Gran Maestre, entrar en un barrio de casas de coloridos balcones de madera y llegar a la fortaleza de san Elmo (o Telmo, del siglo XVI en adelante, en proceso de restauración) en el otro extremo de la península.
Altar de la concatedral de san Juan
Nave de la catedral cubierta de tumbas de marmol
Después de esta toma de contacto, hay que acercarse a los jardines de Upper Barrakka, uno de los mejores miradores sobre la saluting battery del fuerte Lascaris (los cañones que disparan salvas de honor) y el Gran Harbour.
Jardines de Upper Barrakka en La Valeta con Il-Birgu (Vittoriosa) y L-Isla (Senglea, Invicta) al fondo
Palacio del Gran Maestre
Interior del palacio del Gran Maestre
Sólo para entusiastas: El interior del Grandmasters Palace (palacio del Gran Maestre o State Rooms) y la Armería es uno de esos edificios históricos que dejan indiferente (terciopelo, estucos, mármol… y algunas armas), pero ahí está por si alguien quiere entrar.
Interior de la Sacra Enfermería en La Valeta
Exterior de la Sacra Enfermería
Mayor interés tiene la Sacra Enfermería, el gran hospital de la Orden de san Juan que, en su momento, mejoró las condiciones y la atención sanitaria (actualmente es un Centro de Congresos y, a veces, cierra las salas para realizar eventos), mientras que en los sótanos está la exposición The Knights Hospitallers (dedicada a la labor médica de los caballeros hospitalarios).
Existen espacios dedicados a la Segunda Guerra Mundial como el National War Museum (material relacionado con los enfrentamientos bélicos y bombardeos de la isla) que se puede completar con la visita de la Lascaris War Rooms (el puesto de mando de la defensa).
En la otra orilla del puerto, Il-LaKara cuenta con el fuerte Rikażli (Ricasoli o Rikazoli, en restauración) que cerraba la bocana, mientras que la batería Rinella conserva un cañón de 100 toneladas.
Fuerte saint Angelo en Il-Birgu (Vittoriosa)
La más importante de las llamadas tres ciudades es Il-Birgu (Vittoriosa, por haber resistido el gran asedio otomano), el emplazamiento inicial de la Orden de san Juan que ha conservado un trazado y casas de aire medieval, el palacio del Gran Inquisidor (siglo XVI), el fuerte de sant’Anglu (saint Angelo), la iglesia saint Lawrence’s y alberga museos como el Malta Maritime Museum y el Malta at War Museum (en la Couvre Porte).
Panorámica de La Valeta desde L-Isla (Senglea, Invicta)
L-Isla (Senglea, Invicta) cuenta con excelentes vistas de la Valletta desde los jardines de Gardjola garden, mientras que Bormla (Cospicua, Cottonera) une las dos penínsulas y las defendía mediante dos líneas fortificadas concéntricas: saint Margherita y Cottonera.
Templos megalíticos de Tarxien
Desde la Valletta, o las cercanas tres ciudades, se puede ir a Ħal Tarxien para ver los templos de Tarxien (4.500 años), construcciones megalíticas más sencillas que las de Ħaġar Qim y Mnadjra pero en las que se aprecia claramente su forma alveolar. El hipogeo de Ħal Saflieni (santuario/necrópolis subterráneo de 4.500 años, para entrar hay que hacer reserva) está en la localidad limítrofe de Paola (Raħal Ġdid).
Las playas urbanas más próximas se encuentran al norte de la ciudad, entre los restos del fuerte Tigne y Exiles bay, aunque, hablando en propiedad, se trata de afloramientos rocosos planos a orillas del mar. La primera pequeña cala de arena se encuentra en saint George’s bay, rodeada de los alojamientos turísticos de saint Julian’s.
Totalmente prescindible: El National Museum of Fine Arts es uno de esos lugares que se puede descartar sin tener ningún cargo de conciencia, pues contiene un poco de todo (pinturas, esculturas, cerámicas…) pero sin ninguna pieza destacada.
Lo más friki y/o kitsch: Sea por el pasado militar de la Valletta o porque muchos turistas lo buscan, el lugar ofrece varios espectáculos que recrean los desfiles o la actividad de pequeñas unidades de diversas épocas (caballeros hospitalarios, ejército imperial británico…).