Ir a sitios interesantes, sin gastar mucho y por tus propios medios es posible. Vive siempre una aventura, en un destino cercano o exótico, porque eso diferencia a un viajero de un turista
Hace unos años, mi hermano hizo dudar a un grupo de amigos sobre la existencia de Palencia. Los argumentos empleados, un tanto jocosos (¿Dónde está…? ¿Cuál es su monumento más importante? ¿Has conocido a alguien de…? Dime algo típico de…), resultan creíbles si los planteas lejos de Castilla y León, pues es una provincia olvidada por los medios de comunicación y, encajonada entre Burgos, León y Valladolid, con unas fronteras difusas que los viajeros traspasan sin tener conciencia de ello.
Cultivo de cereales en Tierra de Campos
Y si lo dicho fue cosa de broma, presentarlo como propuesta turística, puede parecerlo aún más. Es una tarea difícil, pero como estoy seguro de ello, asumo el reto: esconde muchos secretos, la sabiduría popular sacó provecho de lo que tenía a mano (piedra, barro, adobe, ladrillo mudéjar…), es tranquilo y con unas gentes que, tras evaluar al forastero, aprecian una buena conversación. Lo tiene todo, salvo paisajes (incluso ésto es cuestionable), y, si te adaptas a los trayectos en tren, es posible emplearlo entre Dueñas, Venta de Baños, Palencia, Becerril, Paredes de Nava, Cisneros y Villada, o aprovechar la línea Frómista, Amusco, Monzón y Palencia.
Iglesia románica de san Martín, en Frómista
Esclusa de Fromista
Nuestro punto de partida será Frómista, conocida por la iglesia románica de san Martín (siglo XI) y las de san Pedro y santa María del Castillo (gótico tardío), que se encuentra en la intersección entre el Camino de Santiago y el canal de Castilla (XVIII-XIX). Esta vía navegable se proyectó para el transporte de cereales desde Medina de Rioseco y Valladolid hasta Alar del Rey y darles salida por los puertos del mar Cantábrico, pero el ferrocarril dejó obsoleta esta infraestructura tardía y fue reconvertida en acequia para el regadío de los pueblos situados a sus orillas, sin desarrollarse hacia los de los alrededores, que continúan dependiendo de los cultivos de secano. La esclusa cuádruple de Fromista fue parcialmente desmantelada y peor suerte corrieron otras instalaciones auxiliares del canal, abandonada o desaparecidas, aunque en algunos lugares han recuperado antiguos almacenes, molinos, silos...
Almacenes del canal de Castilla en Alar del Rey
Altar mayor barroco
Torre de san Hipólito
Coro de san Hipólito el Real
Órgano de san Hipótilo el Real
Unos kilómetros al este, Támara de Campos se derrama por la ladera de una colina. A los pies está la iglesia del monasterio de san Miguel (torre del XII y nave gótica del XV, sala de exposiciones) y algunos caserones señoriales (del Mayorazgo, de la familia Chico…) y, más arriba, la magnífica iglesia gótica de san Hipólito el Real (siglo XIV) con un notable coro plateresco, órgano sostenido por una única columna, púlpito mudéjar y altares barrocos. En la cumbre de la colina hay una ermita románica (XII, museo etnográfico) que sirve de mirador sobre las bodegas excavadas a sus pies y la campiña circundante, salpicada por los tradicionales palomares de Tierra de Campos.
Santoyo y su iglesia de san Juan Bautista
Detalle gótico del ábside de san Juan Bautista
Altar renacentista de san Juan Bautista
Nos detenemos brevemente en Santoyo y su iglesia de san Juan Bautista (torre románica, crucero gótico, pórtico plateresco), para valorar el equilibrio logrado y el cuidado interior (altar mayor renacentista, órgano barroco y sillería del coro) avanzando, a continuación, hacia Astudillo. El castillo de la Mota pura ruina y concentraremos nuestra atención en el real monasterio de santa Clara (siglo XIV), descubriendo las diferentes manifestaciones del gótico-mudéjar en la fachada, artesonados y yeserías. La jornada se completa paseando por calles flanqueadas por casonas, accediendo a las tres iglesias góticas (san Pedro, santa María y santa Eugenia) o a alguna bodega. Diseminados en el término municipal, hay puentes sobre el río Pisuerga y restos románicos en santa María de Dehesa de Espinosilla (XII al XIV), santa María de Valdeolmos y la ermita del Santísimo Cristo de Torre Marte (la torre y puerta son posteriores).
San Cebrián de Campos
Habiéndonos alejado del Canal de Castilla, reemprendemos su curso en Amusco, que posee la ermita de Nuestra Señora de las Fuentes (siglo XIII, transición al gótico) y la parroquia de san Pedro (XVI-XVII, portada románica y otra de transición al gótico). Desde allí, conduciendo por calzadas secundarias, se va a Amayuelas de Abajo (portal románico de san Vicente), San Cebrián de Campos (iglesia gótica de san Cornelio y san Cipriano con un torreón-campanario) o Ribas de Campos (monasterio de la santa Cruz de la Zarza del XII), en cuyo término municipal está la esclusa triple de Calahorra de Ribas, que no perdió el mecanismo de sus compuertas y, visualmente, es más impresionante que la de Fromista.
Esclusa triple de Calahorra de Ribas
El castillo de Monzón de Campos
La carretera nacional nos encamina a Monzón de Campos, entramos en el núcleo para ir a la iglesia del Salvador (XIII románico tardío) y, después, subimos al otero coronado por el castillo (XII y XIV). Más al sur, nos desviamos a la localidad de Husillos, donde nos aguarda la colegiata de santa María de la Dehesa Brava, ejemplo de la transición del estilo románico al gótico.
El castillo de los Sarmiento
Existe una pista de tierra a Fuentes de Valdepero, no obstante, resulta más fácil desandar un trecho hasta el cruce, recuperar la nacional y acercarnos a la fortaleza-palacio de los Sarmiento (siglo XV, Archivo Provincial), con una impresionante torre del homenaje, la iglesia de Nuestra Señora de la Antigua (XIII, ampliada más tarde) y la ermita de san Pedro (XIII, románica), con buenas vistas del conjunto. La autovía de circunvalación de Palencia lleva a Grijota (iglesia de la Santa Cruz del XVI y ermita de los Ángeles, del XIII), paraje en el que el canal de Castilla se bifurca rumbo a Medina de Rioseco y Valladolid.
Vista de la fortaleza de los Sarmiento, con su imponente torre del homenaje
El rodeo tiene por objeto empezar a conocer Palencia en el sitio que, a mi parecer, es el más espectacular: pasando por los puentes sobre el río Carrión de la fábrica-batan de las Once paradas y el romano de Puentecillas (modificado en los siglos XI y XVI). Subiendo por la calle Salvino Sierra, nos plantamos ante las puertas de catedral gótica de san Antolín (XIV-XVI) que ha preservado una magnífica cripta románica con algún resto visigótico VII). De vuelta a la plaza, la calle Mayor antigua transcurre por el palacio Episcopal (XVII, Museo Diocesano de arte sacro), la encrucijada con la calle san Marcos, emplazamiento de la casa del Cordón (XVI, museo arqueológico) y, de nuevo en Mayor antigua, la iglesia de san Miguel (XI-XIII, románica y gótica). Regresamos por la calle Mayor nueva, la arteria con más vida de la ciudad y escaparate de los gustos burgueses imperantes durante los siglos XIX y XX: casa de los señores García Germán, colegio de Villandrando… Atravesando la plaza Mayor se va a la iglesia de san Francisco (siglo XIII, gótica), para ver la capilla de la familia Sarmiento y el artesonado, el mercado de Abastos modernista (XIX), el monasterio de santa Clara (o de las Claras, gótico del XIV-XV), la iglesia de san Lázaro (XIV, también gótica, con adicciones ulteriores) y, avenida Manuel Rivera adelante, llegar al parque de la Huerta del Guardián y a la ermita románica de san Juan Bautista (XI, originariamente estaba en Villanueva del Río).
Saliendo de la capital nos asomamos a la comarca del Cerrato, un territorio fraccionado por valles y elevaciones pero que, en este punto, es una amplia y rica vega formada por la riberas del Carrión y Pisuerga. Escapa de mi propósito abarcar toda la zona y me limitaré a apuntar la posibilidad de hacer una extensión por Magaz de Pisuerga (ábside románico de san Mamés), Torquemana, Cordovilla la Real, Palenzuela y volviendo por Baltanas, sin descartar las pequeñas sorpresas que proporcionan Villamediana, Valdeolmillos, Hornillos del Cerrato y Herrera de Valdecañas.
Nuestro próximo destino es Villamuriel de Cerrato para contemplar la iglesia de santa María la Mayor (XIII) iniciada en estilo románico, tal y como se puede observar en la puerta y la parte inferior del campanario, y rematada según las formas del gótico inicial. Cabe la opción de aproximarnos a Calabazanos y el monasterio de Nuestra Señora de la Consolación (tumba renacentista y retablos barrocos, pero los dos claustro góticos tardíos están cerrados al público), las esclusas de la acequia o ascender el cerro de la Casa Grande de Monte el Viejo, una torre defensiva a la que se adosaron otras dependencias.
Templo visigodo de san Juan Bautista en Baños
Celosía
Reanudamos viaje en dirección a Venta de Baños y las indicaciones a Baños de Cerrato, aldea que atesora uno de los mayores monumentos de Palencia: la iglesia visigoda de san Juan Bautista (siglo VII), no debiéndonos pasar desapercibidos los arcos de herradura, las molduras decorativas y las celosías de piedra (reconstruidas).
Claustro del antiguo monasterio de san Agustín
Fahada de san Agustín
Puerta plateresca en la Asución
Seguimos hasta el monasterio de san Isidro de Dueñas (o la Trapa, siglo XVIII, algunos restos románicos) antes de parar en Dueñas, en los lindes con la provincia de Valladolid. Un arroyo hace de foso de la puerta del Ojo de la Virgen (ermita de los Remedios), único vestigio de las murallas de la villa, por la que accedemos al convento de san Agustín (XVI-XVII, hoy es biblioteca y casa de cultura). La calle Damas lleva a la iglesia de santa María de la Asunción, fruto de diferentes ampliaciones desde la Edad Media (ábside románico y nave gótica) a los siglos XVII y XVIII (cimborrio barroco y sacristía neoclásica), mientras que, en el interior, destaca el retablo mayor (XVI, gótico flamenco) y los sepulcros de los Buendía (siglos XV y XVI). Otras construcciones de interés son la iglesia gótica del Hospital de Santiago (altar mayor plateresco), la ermita del Cristo (antigua sinagoga), la casa de las Tercias, el Pósito (almacén de grano) y las bodegas, chozosy corrales de pastor.
Castillo de Ampudia
El campanario dela colegiata de san Miguel
Calle porticada de Ampudia
Entrada al castillo
Nos internamos de nuevo en la comarca de Tierra de Campos dirigiéndonos a Ampudia, donde se erige otro gran castillo-palacio (siglos XIII-XV, sede de la Colección Eugenio Fontaneda), largas calles porticadas, en las que el voladizo se sostiene con postes de madera, y la colegiata de san Miguel (XV-XVI, gótico renacentista), aunque el signo distintivo es la torre (llamada Giralda, Novia o la Bella de Campos).
Iglesia de Torremormojón
En las proximidades, la aldea deTorremormojón conserva la iglesia de santa María del Castillo (edificada entre el XII y el XVIII), pero los grandes palomares de adobe corren el riesgo de desaparecer y convertirse en un simple recuerdo, como las ruinas del castillo situado en lo alto de la montaña.
Palomares en ruinas de Torremormojón
Torreón de Belmonte de Campos
Detalle de la torre
El mismo riesgo sufre el solitario y recio torreón almenado de Belmonte de Campos (XV-XVI), pueblo en el que, dejando Medina de Rioseco para otra ocasión, recuperamos el ramal del Canal de Castilla visto en Grijota y lo remontamos. En el horizonte se perfilan los caseríos, campanarios y palomares de Capillas, Villamamiel, Castromocho, Baquerín, Abarca, Autillo de Campos… o poblaciones como Fuentes de Nava (iglesia de san Pedro y casas señoriales) y Frechilla (santa María).
En Becerril de Campos hay un buen número de edificios religiosos: la iglesia-museo de santa María la Antigua (siglo XV, museo de arte sacro y parte del techo de madera), las columnas del pórtico-balcón son de la misma altura que la fachada, las torres de rasilla de los desaparecidos templos de san Martín y san Miguel, o las renacentistas santa Eugenia y san Pedro Cultural (portada románica del XII).
Hospital de san Marcos
Santa Eulalia de Paredes de Nava
Puerta de san Martín
Y como digno colofón de este tramo, nos dirigimos a Paredes de Nava y la imponente iglesia de santa Eulalia (alberga un museo, un órgano restaurado y un retablo renacentista), gótica en lo fundamental pero ampliada a lo largo de los siglos, y un campanario techado con cerámica. Por las callejuelas de detrás buscaremos el patio del Hospital de san Marcos (siglo XV, residencia de la tercera edad) y el claustro del antiguo monasterio de san Francisco (XVII, dependencias del Ayuntamiento). Rematamos el periplo recorriendo las casas de hidalgos y edificios sacros que combinan la fábrica en piedra y ladrillo plano: san Juan, santa María, la ermita de la Vera Cruz (o del Cristo del Palacio), la puerta renacentista y la torre mudéjar de san Martín (santuario reconvertido en Centro de Interpretación).
Caserón de Cisneros
San Facundo y Primitivo
Iglesia de san Pedro
Decoración en ladrillo mudéjar
Dejemos atrás, definitivamente, el Canal de Castilla para disfrutar de otro rincón desconocido, Cisneros, municipio que mantiene una notable homogeneidad en las viviendas rurales de las calles Mayor, don Vicente de Guzman y don Mariano Rodríguez, con originales acabados empleando el humilde ladrillo. En dos de los vértices de este triángulo están las iglesias de san Facundo y Primitivo (siglo XVI, artesonados mudéjares), rodeada por una galería, y la de san Pedro (XVI, museo parroquial y notable retablo). Tomando la carretera a Ledigos y Terradillos de los Templarios, se halla Villalcón y su iglesia de Nuestra Señora del Castillo (artesonado de madera).
Santa María de Villada
Nave de la iglesia de santa María
Otra alternativa es ir aVillada y, si está abierta, entrar la iglesia de santa María (XVIII-XIX, capilla barroca), con una nave que parece tan ancha como larga, pasando después por san Fructuoso (XVII, torre gótico-mudéjar).
En cualquier caso, salimos de Palencia y arribamos a León pues, tal y como ya he dicho en otra ocasión, ni el paisaje ni las costumbres varían demasiado y una línea sobre el papel no separa la realidad de Tierra de Campos. Desde Sahagún prosigue el camino Francés a Santiago de Compostela o, si queremos cerrar un itinerario circular, lo haremos a la inversa por Quintanilla de la Cueza, Carrión de los Condes, Villalcázar de Sirga, Villarmentero de Campos, Población de Campos y acabando en Frómista.
San Tirso de Sahagún
San Zoilo en Carrión
San Lorenzo de Sahagún
Portada románica de la iglesia de Santiago en Carrión de los Condes
Después de recorrer Navarra y la Rioja, el camino Francés se adentra en Castilla y León casi en paralelo al viejo camino de Santiago, o de la Montaña, que contornea las faldas de la cordillera Cantábrica. Andar por este paisaje, típicamente mesetario excepto en su parte inicial y una vez pasada Astorga, es duro en verano y monótono siempre porque los árboles, sobre todo matas de encina y choperas, son escasos y el monocultivo de cereales tiene tonos amarillos pajizos, rotos por los terrosos de los barbechos y el parduzco de las estrechas vegas. Aun así, es una sobriedad serena que contrasta con el azul del cielo o la explosión de verdes en primavera.
Campos de cereal en primavera
Las aldeas, despobladas y envejecidas, conservan alguna casa tradicional y otras que, con peor que mejor gusto, no respetaron ningún criterio o armonía al edificarse o ser rehabilitadas. Un viaje en el que, hasta hace pocos años, se apreciaban diferentes técnicas de construcción popular (piedra, entramado de madera y tapial, ladrillo, adobe o combinaciones de esos materiales) se habría convertido en un baldío, salvo contadas excepciones, si no fuera por la abundancia de monumentos (iglesias, castillos, puentes…) y un patrimonio cultural en peligro (bodegas, palomares…).
Iglesia de santa María en Belorado
Viniendo de Santo Domingo de la Calzada, Belorado podría ser el punto de partida para conocer tierras burgalesas y, para hacerlo, nada mejor que empezar en la plaza Mayor, rodeada de casas porticadas y presidida por la iglesia de san Pedro (siglo XVII), yendo después a la iglesia de santa María (XVI). Visto esto, sólo queda hablar, aunque sean prescindibles, de los restos del convento de san Francisco (XVI, reconvertido en edificio residencial), las ruinas de la Iglesia de san Nicolás (XII-XIII), el convento de Nuestra Señora de Bretonera (XVI) y, fuera del núcleo urbano, el silo (almacén de grano musealizado, acoge una colección de radiocomunicación y la reproducción de una trinchera de la 1ª Guerra Mundial) y las cuevas de san Caprasio, san Valentín y santa Pia, que dieron refugio a ermitaños. A poca distancia, la población de Tosantos tiene una ermita excavada en la roca consagrada a la Virgen de la Peña y las cuevas de los Arancones.
Hospital de s Antonio Abad
Más allá, conviene hacer una parada en Villafranca Montes de Oca, y antes de ascender el macizo del que toma nombre, aprovechar para visitar su iglesia (siglo XVIII), el hospital de san Antonio Abad o de la Reina (XV-XVI, albergue peregrinos reconvertido en hotel) y, ya a las afueras, la interesante ermita de la Virgen de Oca (XII).
Ábside románico de San Juan de Ortega
La carretera continúa entre robledales hacia el puerto de la Pedraja, pasa al lado de lo que fue la ermita de Valdefuentes (siglo XII) y, tomando un desvío durante la bajada, se llega a San Juan de Ortega, pequeño asentamiento formado por la iglesia (de bella cabecera románica, las naves son posteriores), el monasterio-hospedería, un claustro gótico y otro barroco que atestiguan el papel que jugaba en la atención a los caminantes del pasado. Unos kilómetros más allá, el Centro de Recepción de Visitantes de Ibeas de Juarros es el punto de acceso, junto con el de Atapuerca, a los principales yacimientos prehistóricos del mundo (requiere reserva previa).
Cimborrio y torres de la catedral gótica en Burgos
Monasterio de santa María la Real de Las Huelgas
La aproximación a los orígenes de nuestra especie se completa en el Museo de la evolución humana, (expone los principales descubrimientos hechos en Atapuerca) de la ciudad de Burgos. La puerta del arco de santa María (siglo XVI) sirve de antesala a la catedral (XIII, a decir de muchos la mejor expresión del gótico peninsular, tiene un buen museo) embellecida exteriormente por agujas, pináculos y cimborrio e, interiormente, por la capilla del Condestable (XV). Justo al lado está la iglesia de san Nicolás de Bari que forma parte de la relación de templos góticos diseminados por los alrededores: santa Águeda (o santa Gadea de la Jura, ligada a la leyenda del Cid), san Esteban (Museo del Retablo), san Gil, san Lesmes, santa María la Real y Antigua de Gamonal, san Cosme y san Damián, la Merced (el claustro del convento ahora forma parte de un hotel)… hallándose los dos conjuntos más monumentales en el extrarradio: el monasterio de santa María la Real de Las Huelgas (XII, claustro románico y el resto a diversas fases del gótico. Museo de Telas Medievales) y la cartuja de Miraflores (XV, retablo mayor y sepulcros góticos). Otros rincones imprescindibles son el paseo del Espolón, la plaza Mayor, la casa del Cordón (o palacio de los Condestables de Castilla, XV estilo renacentista) y, a voluntad de cada persona, el paseo de los Cubos (torres y muralla), los vestigios del castillo, el Museo de Burgos (casas Miranda e Iñigo Angulo, arqueología y bellas artes) o los recobrados recintos de los Hospitales del Rey (XII-XVIII) y de la Concepción (XVI).
Iglesia de Castrojeriz
Haciendo un corto trayecto se visitael castro Deobrígula (estratos de la edad del hierro y la conquista romana) en Tadajos y se prosigue hasta Hontanas, con la habitual iglesia y su mejor monumento situado en el camino que lleva a Castrojeriz: las ruinas del convento-hospital de san Antón (siglos XIV-XV, gótico). Castrojeriz va recuperando su centro, pero algunos inmuebles acusan el prolongado estado de abandono, y en él puede verse la colegiata de Nuestra Señora del Manzano (gótica, con adicciones posteriores), las iglesias góticas de santo Domingo y de san Juan, la fachada de la casa de los Gutiérrez Barona (XVI) y, en lo alto del montículo, las ruinas del castillo (XIV-XV).
Palomar típico en primer plano y, al fondo, una de las iglesias de Villasandino
Claustro gótico de santa María la Real en Sasamon
En esta ocasión merece la pena tomarse una pequeña licencia, apartarse de la ruta a Santiago de Compostela y recorrer pueblos de las proximidades como, por ejemplo, Villasandino (con dos grandes iglesias y un puente medieval), Olmillos de Sasamon (castillo palaciego del siglo XV) y Sasamon, en el que destacan la iglesia de santa María la Real (XII-XIII, gótica), su extraordinario claustro (XV), la puerta de la muralla y dos puentes.
Ermita san Nicolás en Itero del Castillo
Si se ha seguido esta última propuesta, hay que regresar al término municipal de Itero del Castillo (por carreteras secundarias o las autovías que llevan a Frómista) para contemplar la ermita san Nicolás (albergue del siglo XIII) y cruzar el puente Fitero (XII) por el que se entra en Palencia y en la comarca de Tierra de Campos. El nuevo panorama poco se diferencia del de Burgos pero, poco a poco, se acentuarán las características propias de una zona considerada el paradigma de la Meseta.
El primer lugar de interés es Boadilla del Camino y su iglesia (siglo XVI y posteriores, gran retablo renacentista, órgano y pila bautismal románica).
Iglesia románica de san Martín en Frómista
Canal de Castilla
La cercana Frómista es conocida por la iglesia románica de san Martín (siglo XI), las de san Pedro y santa María del Castillo (gótico tardío) y también por una curiosa obra de ingeniería: la esclusa cuádruple del canal de Castilla (XVIII-XIX), una vía navegable entre Alar del Rey, Medina de Rioseco y Valladolid. Desde aquí se puede iniciar un interesante circuito por los castillos, iglesias y palomares del sur de Palencia.
Nidos de golondrina en el voladizo de un tejado
Iglesia en Población de Campos
Retomando el camino de Santiago, a las puertas de Población de Campos está la ermita de san Miguel (siglo XIII) y, dentro del núcleo urbano, la de la Virgen del Socorro, las dos románicas y construidas en piedra, como la mayoría de edificios religiosos vistos hasta ahora, mientras que la iglesia lo fue, predominantemente, con ladrillo macizo, argamasa y tapial, materiales que se convertirán en habituales según se avance por estas tierras.
Artesonado mudéjar en Villarmentero
A primera vista, la pequeña parroquia de Villarmentero de Campos puede dar la impresión de no tener nada de especial, pero nunca se puede juzgar el contenido por el tamaño o apariencia pues esconde un artesonado mudéjar de madera sobre el retablo plateresco.
Iglesia de santa María la Blanca en Villalcázar de Sirga
Por contra, en Villalcázar de Sirga, y desde el primer momento, destaca una cuidada plaza mayor rodeada por el ayuntamiento (XVIII, palacio de los condes de Villasirga), un pósito de grano, otras construcciones populares y la iglesia de santa María la Blanca (siglo XIII, gótico inicial) con su pórtico protegiendo las esculturas de las arquivoltas de sus dos puertas, sepulcros reales en su interior y un retablo renacentista de magníficas pinturas.
Portal románico de la iglesia de Santiago en Carrión
La importancia que tuvo Carrión de los Condes aún es apreciable en los monasterios de santa Clara (siglos XV a XVII, sobre un palacete mudéjar) o san Zoilo (portada de la iglesia románica, partes góticas y gran claustro renacentista). Al lado de un lienzo de muralla se asienta la iglesia de santa María de las Victorias o del Camino (XII, románica excepto el presbiterio y el cimborrio) y, frente al ayuntamiento, la iglesia-museo de Santiago con uno de los mejores portales románicos de todo el recorrido, mientras que por sus calles se encuentran otras como las de san Andrés, san Julián, Belén…y, también, obras de uso civil como las casas solariegas del marqués de Santillana, la de los Lomana, la de los Girón, la del Águila y la antigua prisión (casa de cultura).
Mosaicos de la villa romana de la Tejada
Al salir de Carrión se presenta una disyuntiva, pues se puede continuar por carretera secundaria hasta Quintanilla de la Cueza y las ruinas de la villa romana de la Tejada (siglos II-IV, conserva mosaicos) o, fuera de la ruta, tomar el desvío en dirección a Pedrosa de la Vega para ver lo que fue una quinta agrícola, mayor y más lujosa, como muestran los magníficos mosaicos de la villa romana de la Olmeda (IV).
Casa típica de una calle de Saldaña
Después de la segunda opción, es recomendable una visita a Saldaña: la plaza Vieja de soportales de madera, el palacio del marqués de la Valdavia (XV, pero profundamente modificado a lo largo del tiempo), la casa torcida y las iglesias de san Pedro (museo de la villa de la Olmeda) y san Miguel, más interesantes por su contenido que por su arquitectura.
Sea cual sea la elección, siguiendo adelante se entra en territorio leonés, una frontera más histórica que real pues los pueblos, con sus iglesias de ladrillo y algunas casas de adobe, el paisaje y las costumbres son muy semejantes a ambos lados.
Iglesia de san Lorenzo en Sahagún
Y el primer alto en la provincia de León será para conocer Sahagún, que fue sede de una poderosa abadía medieval benedictina (queda parte de una capilla mudéjar, una portada del siglo XVII y una torre) pero que hoy tiene como rasgo singular un rico patrimonio mudéjar que ha perdurado en las iglesias de san Tirso (XI, románica), san Lorenzo (XIII, gótica), el santuario de la Pelegrina (XIII, en la iglesia, en una capilla decorada en yesería y en parte de un claustro monacal), la torre de la Santísima Trinidad (XIII, albergue de peregrinos) y la ermita Nuestra Señora del Puente (XII, románica).
Iglesia de San Pedro de las Dueñas
Casas de adobe y tapial revocadas o capeadas en barro
La influencia de la técnica constructiva del Al-Ándalus musulmán aportada por la emigración de los cristianos mozárabesfue de tal alcance (sin olvidar que no existieron alternativas más económicas) que, hasta ahora, todas las iglesias de la comarca siguen esos patrones, sin más diferencias que el tamaño y el añadido de una simple espadaña o la torre de campanario cuadrada. Ahí queda la idea de perderse un poco por aquí, y de de paso ver viviendas y tapias capeadas en barro, ir a San Pedro de las Dueñas para visitar la iglesia mudéjar del monasterio o acercarse al castillo de Grajal de Campos (XVI, el primero diseñado para utilizar la artillería y evitar sus efectos) y el palacio (renacentista), sin menoscabo del convento de Nuestra Señora de la Antigua, el hospital del mismo nombre o la iglesia de san Miguel. En Grajalse reincorporan quienes hayan elegido la opción del Canal de Castilla palentino y sólo falta por decir que, desde Sahagún fuimos al puerto de montaña del Pontón con destino al este de Asturias.
Muralla exterior y torreón del castillo de Grajal
Fachada del palacio renacentista en Grajal
Desde el puente Canto de Sahagún (origen romano, reconstruido en los siglos XI y XVI) se recupera, una vez más, la ruta que motiva este viaje y que en los próximos kilómetros sólo ofrece como distracción acercarse a un tramo de calzada romana que queda al descubierto a partir de un cruce de carreteras vecinales (Calzadilla de los Hermanillos, el Burgo Ranero, Villamuñio) y que, como el camino Francés seguido, lleva a Reliegos.
El siguiente descanso se puede hacer en Mansilla de las Mulas, villa rodeada parcialmente por un lienzo de muralla y torres, aquí llamados cubos, de cantos rodados (siglos XI-XII) y unida a la otra orilla del río por un puente (del XVI, sobre sillares anteriores). Tras perder gran parte de sus bienes culturales, ha rescatado elconvento de san Agustín para acoger el Museo Etnográfico Provincial de León.
Arcos mozárabes de san Miguel de Escalada
Exterior de la iglesia san Miguel de Escalada
Las vegas de los ríos y el regadío dan nuevos colores al horizonte, diferente ya al de la planicie que va quedado atrás, y, poco a poco, la piedra vuelve a ganar espacio a otros materiales, tal y como se puede apreciar al explorar el inacabado monasterio de santa María la Real de Gradefes (siglo XII, son románicos el deambulatorio, el ábside y la columnata de la sala capitular), las originales arquerías de herradura de la iglesia san Miguel de Escalada (X, parte superviviente de un monasterio mozárabe) y el templo de santa María de Sandoval (XII, la cabecera es románica y el resto gótico) en Villaverde de Sandoval. En otro orden de cosas, también está cerca el yacimiento arqueológico de Lancia (lizares de un castro astur-romano) en Villasabariego.
Catedral gótica de León
León es un compendio de la mejor arquitectura, desde la Edad Media hasta nuestros días, del itinerario. Los cubos semicirculares de la muralla romana reciben al viajero antes de llegar a la catedral de santa María de Regla (siglo XIV-XV, al claustro se accede con la entrada al Museo) renombrada como Pulchra Leonina por sus inmensas y bellas vidrieras (del XIII al XVI, y del XIX). Delante de sus puertas, el Museo Sierra-Pambley preservó, como en una cápsula del tiempo, la casa de una familia pudiente y avanzada del XIX: muebles, menaje, paredes empapeladas, calefacción, aseo… La urbe tiene un Ayuntamiento y una plaza Mayor barroca (XVII), que los agricultores ocupan los miércoles y sábado para hacer un populoso mercado, desde donde salen las calles del barrio Húmedo, con los nombres de los oficios que trabajaban en ellas, y hay sitios como la casa de las Carnicerías (XVI, sede gremial renacentista) o el palacio del conde Luna (XIV, gótico y ampliación renacentista).
Hostal de san Marcos en León
La calle Ancha desemboca en la plaza de san Marcelo, donde se ubican otras construcciones de importancia: la iglesia de la que toma la denominación, el Antiguo Consistorio (XVI, renacentista), la casa Botines (XIX, de Antonio Gaudí en su etapa de modernismo neogótico), el palacio de los Guzmanes (XVI, Diputación de León) y, con entrada por la plaza de santo Domingo, el Museo de León (arqueología, arte y etnografía). Detrás de éste reaparece la muralla romana y, resiguiendo su contorno, se halla la basílica de san Isidoro (XII, joya del románico hispano) y las pinturas del Panteón Real (visita inexcusable). Para finalizar, hay que buscar los refrescantes jardines del paseo Papalaguinda y el Antiguo Convento de san Marcos (XV, plateresco, usado, sobretodo, como cárcel hoy es Parador de Turismo), antes de alejarse salvando el puente medieval.
La expansión urbana de León borró los límites con el municipio limítrofe de la Virgen del Camino, reconocible por su moderna basílica (siglo XX, la fachada está ornada por esculturas de Josep Maria Subirachs), peroel entorno se vuelve más rural en dirección a puente de Hospital Órbigo (XII-XIV, llamado del paso Honroso por una justa medieval).
Palacio episcopal modernista obra de Gaudí
En Astorga el camino se cruza con la Vía de la Plata, la calzada romana que viene del sur, y la repercusión comercial de este hecho le permitió levantar sus monumentos más notables: la catedral (de los siglos XI al XVIII, sucesión de estilos gótico, renacentista y barroco churrigueresco) y el palacio episcopal obra del modernista Antonio Gaudí (finales del XIX,Museo de los Caminos). Callejeando hay edificios como el del Ayuntamiento (XVII, por el curioso detalle de los maragatos que tocan las campanas), varias iglesias (muy reformadas en diferentes momentos: san Julián o santuario de Fátima, san Esteban, san Bartolomé y san Francisco), los conventos de santa Clara (XIV, gótico) y el de Sancti Spiritus (XVI) o los albergues de peregrinos del Hospital de san Juan Bautista o el de las Cinco Llagas. Quedan vestigios del pasado romano pero se perdió la oportunidad de dignificarlos (varios bloques modernos desterraron los hallazgos a los sótanos) aunque el museo (sobre el recinto del criptopórtico) y el circuito que ofrece (termas y el mosaico del oso y los pájaros) parecen haber reconducido el tema.
Astorga es la puerta a la comarca de la Maragatería, donde la llanura da paso, definitivamente, a una sucesión de cadenas montañosas y valles que, por historia y costumbres, han marcado a sus gentes con una identidad propia. Siguiendo la carretera se suceden Castrillo de los Polvazares (prototipo de pueblo de este territorio), la Fucarona (explotación minera romana de oro semejante a las Médulas), Santa Catalina de Somoza, Turienzo de los Caballeros (torre del castillo y restos de muralla) y Rabanal del Camino (iglesia románica), entre otros, lugares que espero descubrir en el futuro, como me gustará disfrutar con mayor tranquilidad del amplio valle que conforma otra región natural muy diferenciada, el Bierzo.
Castillo de Ponferrada
Almenas y mantacanes de la puerta del castillo
A la cabeza de una comarca dinámica, Ponferrada cuenta con un castillo (siglo XV, hoy es un centro cultural), el Museo Nacional de la Energía (en la antigua central térmica), el Museo del Ferrocarril, el Museo del Bierzo (palacio de los condes de Toreno) y el Museo de la Radio, al tiempo que puede servir de base para conocer las iglesias mozárabes (Monasterio de San Pedro de Montes, Santo Tomás de las Ollas, la portada de Peñalba de Santiago) o románicas (Santa María de Vizbayo) dispersas por los alrededores, sin olvidar la posibilidad de revivir trabajos tradicionales, como la forja hidráulica en Compludo.
Entre Pieros, Cacabelos y Villafranca del Bierzo se encuentran las ruinas romanas del castro Ventosa o Bergidum, mientras que Cacabelos conserva el ábside románico de la iglesia de santa María y Villafranca del Bierzo, otra localidad importante en la ruta, mantiene edificaciones representativas de diversas épocas: las iglesias de Santiago, san Francisco y san Juan (siglos XII-XIII, románicas pero modificadas a lo largo del tiempo), un castillo-palacio renacentista (XVI), la iglesia y el convento de san Nicolás (XVII) y la colegiata de santa María (fundamentalmente barroca).
Los límites provinciales son siempre inciertos y, tan cerca de Galicia, se puede oír hablar en gallego, a diferencia del resto del Bierzo en el que el dialecto tiene influencias de éste idioma y de otras variantes romances asturleonesas. Otro ejemplo de esos usos compartidos son los teitos o pallozas, cubiertas de paja de centeno que quedan en Paradaseca.
Minas romanas de Las Médulas
Y no se puede salir de tierras leonesas sin visitar el bonito paraje de tierras rojizas cubiertas de robles y castaños que rodea las minas de Las Médulas, las mayores y en mejor estado de todo el imperio romano, un relieve modificado completamente por la mano humana, al utilizar agua a presión para extraer oro, procedimiento denominado Ruina montium.