Ir a sitios interesantes, sin gastar mucho y por tus propios medios es posible. Vive siempre una aventura, en un destino cercano o exótico, porque eso diferencia a un viajero de un turista
Nuestra anterior visita a Escocia se centró en Edinburgh y alrededores, por lo que teníamos pendiente ir a las Highlands (Hielands), Orkney Islands y Shetland Islands, una zona con una historia particular, pues sus habitantes pictos repelieron las invasiones romana y anglosajona, pero los vikingos les exterminaron y mantuvieron esas tierras bajo dominio de la corona danesa hasta el siglo XV. En el imaginario colectivo, se asocia la región con los clanes escoceses y sus tartanes distintivos, lo que es cierto, aunque conviene precisar que era, simple y llanamente, una de las diferentes manifestaciones del sistema feudal en Europa.
Inverness
Saint Andrew
La ciudad más importante, por no decir la única, es Inverness (Innerness, Inbhir Nis) y sus edificios más característicos son neogóticos, un estilo que le da un cierto aire “medieval”. La ausencia de construcciones anteriores al siglo XVIII, más allá de algunas ruinas o restauraciones, es una constante durante todo el recorrido por las Tierras Altas, y se debe a los estragos causados por los enfrentamientos entre clanes, las guerras contra Inglaterra y la posterior prosperidad económica.
Northern Meeting Park
La cathedral of saint Andrew (siglo XIX) se levantó en una de las orillas del río Ness y uno de sus laterales limita con el Northern Meeting Park, donde se celebran las competiciones y exhibiciones de los deportes y el folclore tradicionales escoceses.
Castillo de Inverness
Town House
Desde allí se obtiene una buena vista del castillo (siglo XIX, fue sede del tribunal de justicia) y, cruzando el puente, de las iglesias de saint Mary, Junction Church Centre (saint Columba's High Church), Free Church of Scotland y Old High saint Stephen's Church (campanario del XVI).
Caminando por la High Street se pasa ante el campanario Steeple, la neogótica Town House (siglo XIX, antiguo ayuntamiento) y, en la calle de detrás, se puede entrar al Inverness Museum and Art Gallery (arquelogía, arte...).
El río Ness desemboca en el fiordo Moray Firth y los ingleses construyeron el Fort George (siglo XVIII) en uno de sus extremos para controlar el puerto de Inverness y a los levantiscos escoceses. El objetivo lo consiguieron ejecutando a los jefes rebeldes y gracias a la Revolución Industrial, cuando los terratenientes al frente de los clanes expulsaron a los arrendatarios para substituirlos por rebaños de ovejas y vender la lana a las fábricas textiles. Otros lugares cercanos son Cawdor Castle (XIV, ampliado en el XVII-XVIII), la costa del municipio de Moray (Moireibh o Moireabh), el Brodie Castle (XVI y posteriores) y, un poco más al norte, la cámara prehistórica de Burghead Well, Pluscarden Abbey (XVI, restaurada completamente en el XX) y las ruinas de la catedral de Elgin (XV-XVI).
Cromarty
El otro margen del Moray Firth es la península Black Isle (An t-Eilean Dubh), interesante por el arco natural de Macfarquhar's Bed y, en un fiordo paralelo, el pueblo de Cromarty (Cromba), que conserva los palacetes de Cromarty House (siglo XVIII), Forsyth House, un cottage con techo de paja (la casa de Hugh Miller) y la iglesia de East Kirk (u Old Church).
Invergordon
Cromarty Firth
El centro de la bahía lo ocupan plataformas petrolíferas del Mar del Norte, en proceso de desmontaje/reparación, y barcos que transportan piezas de aerogeneradores marinos, actividades muy importantes para el desarrollo de Invergordon (Inbhir Ghòrdain, An Rubha) y localidades próximas. Pensábamos que los cincuenta grandes depósitos estaban relacionados con la extracción petrolífera, pero resultaron ser parte de una instalación militar para suministrar combustible y agua a los navíos de la Royal Navy durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial.
El campanario de la Parish Church (siglo XIX) sobresale por encima de los tejados de los edificios y, en escasos metros, se aprecian las grandes diferencias entre las pequeñas casas pareadas para las familias trabajadoras (Joss Street números 15 al 23) y las residencias señoriales (por ejemplo, las de Seabank Road) de la misma época.
Drumnadrochit
Tomamos la carretera en dirección a Dingwall (Inbhir Pheofharain) para dirigirnos a Drumnadrochit (Druim na Drochaid), un pueblo que explota el atractivo turístico del lago y su mitológico monstruo en el Loch Ness Centre & Exhibition y Nessieland, y las ruinas del Urquhart Castle (siglos XIII-XIV, conviene reservar entradas), un castillo en la ribera del lago Ness destruido durante los enfrentamientos entre clanes y las revueltas contra los ingleses del XVII.
Esclusas del Caledonian
Nuestra siguiente parada fue en Fort Augustus (Cille Chuimein), villa nacida a partir de un acuartelamiento militar inglés, por el que pasa el Caledonian Canal (siglo XIX) y tiene esclusas para que los barcos salven el desnivel. La infraestructura conecta Fort William, en la costa occidental, con Inverness, en la oriental, aprovechando los largos y profundos lagos Lochy, Oich, Ness y Dochfour.
Lago Ness
Fort Augustus Abbey
Desde este extremo del Loch Ness se aprecia su estrechez, mientras sus aguas se pierden en un horizonte sin fin. Justo allí, los monjes benedictinos construyeron el monasterio e internado escolar de la Fort Augustus Abbey (siglo XIX, en la actualidad hotel).
Dores
El viaje de vuelta lo hicimos por la carretera situada al sur del lago, también de origen militar y que comunicaba Fort Augustus con Fort George, deteniéndonos en las cascadas Falls of Foyers y la playa de Dores en el lago Ness.
Kirkwall
Catedral de saint Magnus
Mucha gente sube hasta el norte de Escocia para disfrutar de los agrestes paisajes, pero nosotros fuimos directamente a las Orkney Islands (vuelo desde Inverness o transbordador en John o' Groats), salpicadas por granjas aisladas, campos de cultivo y cercados para la cría de ganado bovino, equino y ovino. De Kirkwall (Baile na h-Eaglais o Kirkwaa) recordamos la catedral de Saint Magnus (siglo XII-XIV, estilos románico normando y gótico), los vestigios del palacio episcopal (de la misma época), el Earl's Palace (XVII, renacentista) y The Orkney Museum (Tankerness House, arqueología de la prehistoria, picta y normanda).
Ring of Brodgar
Vivienda prehistórica
Standing Stones
El motivo para hacer un itinerario tan poco habitual era el conjunto megalítico formado por los monolitos de Standing Stones of Stenness, el túmulo funerario de Maeshowe, el Ring of Brodgar y el asentamiento neolítico en Skara Brae (Patrimonio de la Humanidad, 3.000 a.n.e.), considerado el más completo y mejor preservado del norte de Europa. Las viviendas se excavaron en el suelo y forraron con muros de rocas para aislarlas de las inclemencias del tiempo, la habitación principal suele estar rodeada por unas cavidades más pequeñas y, en algunas, se ha encontrado mobiliario de piedra.
Yesnaby Castle
Acantilados de Marwick
Otro de nuestros propósitos, incumplido, consistía en acercarnos a los acantilados de Yesnaby y admirar el impresionante farallón, pero nos tuvimos que conformar con verlo de lejos y pasear por la costa de la reserva natural de Marwick.
Lerwick
La siguiente etapa nos llevó a Lerwick (Liùrabhaig) en las Shetland Islands, un antiguo refugio de pescadores protegido por Fort Charlotte (siglo XVII) que creció gracias al procesado del pescado, por ejemplo la factoría Böd of Gremista (XVII, museo textil), y se ha mantenido gracias al soporte logístico que presta a las plataformas petrolíferas del Mar del Norte.
Los lodberries son almacenes junto al mar dedicados, en el pasado, al comercio marítimo e incluso al contrabando, y si las calles de Kirkwall nos parecieron estrechas, las perpendiculares al mar en Lerwick lo son aún mucho más, una forma de evitar a sus habitantes la exposición a los fuertes y fríos vientos del clima subártico.
Las afueras reservan alguna pequeña sorpresa, como el torreón de la edad de hierro Broch of Clickimin (siglo III a.n.e.) y el cementerio, en una ladera de suave pendiente con vistas al faro de Bressay.
Jarlshof
Los yacimientos arqueológicos de Old Scatness y Jarlshof (desde el 2.500 a.n.e.) se hallan en el sur de la isla y allí se aprecia la evolución de las moradas desde la Prehistoria (similares a las de Skara Brae), pasando por los cimientos de una gran casa comunal normanda u otros medievales. Es curioso comprobar que se intentaron reducir los rigores del tiempo, en el pasado y en el presente, por el mismo procedimiento: agrupando las viviendas en un pequeño espacio.
Cabo y faro de Sumburgh
Finalizamos la ruta en el cercano cabo y faro de Sumburgh, en cuyas escarpadas paredes anidan varias especies de aves, por ejemplo, los frailecillos atlánticos.
Los Países Bajos se encuentran en la desembocadura de los ríos Rin (del que ya hemos seguido su curso por Alemania), Maas y Waal, un espacio poco propicio para la vida en el que sus habitantes, emprendedores, faltos de tierras y muy prácticos, crearon el paisaje mediante un sistema de canales y diques con los que estabilizaron pantanos y ganaron terreno al mar.
Ese carácter también explica que, tradicionalmente, se hayan volcado en el comercio, formasen parte de la Liga Hanseática, se convirtiesen en una potencia marítima o la desinhibición para sacar provecho, aún hoy, de prácticas que podríamos calificar de explotación sexual o tráfico de drogas blandas. No somos mojigatos pero tampoco perderemos el tiempo con temas morbosos y lugares cutres cuando hay cosas más interesantes que hacer.
Uno de los grandes canales de Amsterdam
Casas flotantes
La mayoría de viajeros llegan en avión, barco o tren (Bruselas está a 200 km y París a 500) y la Central Station (siglo XIX) suele ser lo primero que ve de Amsterdam. Saliendo por su puerta principal, detectamos peculiaridades que nos acompañarán durante nuestra estancia: los canales concéntricos, miles de bicicletas, las barcazas transformadas en viviendas, los estrechos edificios (pagaban impuestos en función del espacio de la fachada) con buhardilla para preservar las mercancías de las inundaciones…
Scheepvaarthuis
Sint Nicolaaskerk
Como no volveremos a hablar de esta zona, diremos que, frente a la estación, está la iglesia de Sint Nicolaaskerk (siglo XIX), muy cerca de la torre Schreierstoren y, lo más interesante de este trio, la arquitectura expresionista del Scheepvaarthuis (XX, Grand Hotel Amrâth) mientras que, a mano derecha hay un par de tranquilos barrios residenciales, Grachtengordel y Jordaan, menos frecuentados por los turistas.
Beurs Van Berlage
Damrak
Una vez situados, empezaremos a caminar por la avenida Damrak hasta el Beurs Van Berlage (XIX-XX, Bolsa transformada en sala polivalente), atravesar la plaza Beursplein en busca del pasaje que lleva a la iglesia deOude Kerk (XIII-XIV, interior austero y desprovisto de imágenes, tal y como corresponde a la concepción calvinista), en el epicentro del Barrio Rojo, y seguir hasta Nieuwmarkt, otra de las explanadas del centro creadas a base de rellenar ramales de agua.
Groenburgwal
De Waag
Allí se alza la puerta De Waag (XV, hoy un restaurante), uno de los escasos vestigios de la muralla salvados del derribo, y se monta un mercado al aire libre. Imagino que cada cual tiene sus preferidos, pero no desaprovechéis la ocasión de pasear por los canales Kloveniersburgwal y Groenburgwal, éste último, con el campanario de Zuiderkerk en el fondo (XVII, sala de exposiciones). Muy próxima a este antiguo templo, en la calle Jodenbreestraat encontramos la casa-museo Rembrandthuis, la Esnoga o sinagoga portuguesa (XVII) y el Hortus Botanicus.
Palacio real en de Dam
También, desde Zuiderkerk, una amplia vía (llamada Nieuwe y Oude Hoogstraat según los tramos) nos lleva directamente a la plaza De Dam. Allí destacan el Koninklijk Paleis (o Paleis op de Dam, siglo XVII) y la Nieuwe Kerk (gótica) que no cumplen con sus funciones iniciales de ayuntamiento/palacio y templo, respectivamente, y pueden visitarse salvo por necesidades de protocolo.
Órgano de Westerkerk
Escultura a Ana Frank
En la calle de detrás está el Magna Plaza (XIX, fue Oficina Central de Correos y hoy un centro comercial) y, Raadhuisstraat adelante, vemos la iglesia de Westerkerk (XVII, interesante órgano). En la plaza de la izquierda hallamos la estatua dedicada a Ana Frank y, en el otro lateral, el Centro de Interpretación de la Anne Frank Huis (conviene reservar entradas con antelación), dedicado a la memoria histórica junto con las oficinas que sirvieron de refugio de la familia Frank.
Begijnhof
Tal vez, a estas alturas, estéis un poco decepcionados pero es lo que hay: una Venecia del norte sin los monumentos de la ciudad italiana. Así que, a partir de aquí, intentaremos levantar un poco el tono y, tras pasar de nuevo por De Dam, recorriéremos Kalverstraat hasta una de las entradas del Amsterdam Museum. No dudéis en atravesar el patio de los establos (cafetería), asomaros al recinto del horfanato (siglo XVII, museo de la ciudad) para salir por el callejón Gedempte Begijnensloot con mucho cuidado de no pasarnos el acceso al Begijnhof. Es un rincón encantador formado por vivendas, algunas anteriores al incendio del siglo XVII, alrededor de un jardín interior y dos iglesias (una de ellas, en origen, del catolicismo clandestino), en lo que fue un beguinaje o comunidad de mujeres (a medio camino entre un monasterio y una casa de acogida).
Munttoren
Rembrandtplein
Saliendo por la puerta que da a la plaza Spui, tomaremos Singel hasta el mercado de flores de Bloemenmarkt, para acercarnos a la torre de Munttoren (siglos XVII-XIX, ceca de moneda) y por la calle Reguliersbreestraat alcanzar la Rembrandtplein, plaza presidida por un monumento al pintor que ganó mucho cuando se añadieron las esculturas representativas de su obra.
Rijksmuseum
Ahora buscaremos un tranvía y, dando un salto en el mapa, aparecemos ante el Rijksmuseum (siglo XIX, del renacimiento al arte moderno), antes de detenernos en la Museumplein flanqueada por el Van Gogh Museum (conviene reservar entradas con antelación), el Stedelijk Museum (vanguardias y contemporáneo), el museo del diamante y la sala de conciertos Concertgebouw.
Interior del museo naval
Nederlands Scheepvaart Museum
Para finalizar las recomendaciones, mencionaremos una serie de museos dispersos por Amsterdam: el Allard Pierson Museum (arqueología), la sucursal para exposiciones temporales del Hermitage (en Amstelhofwhich, antigua residencia de ancianos), el museo naval Nederlands Scheepvaart Museum (en un edificio de la marina del siglo XVII), el Tropenmuseum (antropología)…
Si queréis hacer ruta por las poblaciones de los alrededores, con los autobuses interurbanos o trenes que parten de Central Station, la mejor opción es el Amsterdam & Region Travel Ticket que sirve para todos los transportes y, organizándose bien, permite alcanzar un par de destinos cada día y, de paso, utilizarlo durante los desplazamientos por la ciudad. Aunque la frecuencia y puntualidad son envidiables, os recomendamos tener cuidado y dejarles bien claro el bono que deseáis, porque las empresas de transportes intentarán “colaros” (sí, con todas las palabras, y aunque les pidáis en un perfecto inglés el pase regional mencionado) su propio billete turístico, que sólo sirve para un trayecto concreto.
Zaandijk
Zaanse Schans
Nosotros visitamos varios lugares en el norte de la región histórica de Holanda (Noord-Holland) y empezamos por Zaanse Schans (Zaandijk, municipio de Zaandam), un parque-museo gratuito que comprende molinos y diferentes tipos de granjas en las que se venden productos típicos.
Tejados en Voledam
Puerto de Voledam
Aunque, tal vez, exista un medio de transporte que lleve directamente a nuestro siguiente destino, no fuimos capaces de averiguarlo y volvimos a la capital para dirigirnos a Volendam, en la costa del este, que tiene un paseo marítimo y un casco antiguo de casas de madera.
Sint-Nicolaaskerk
Tras unas horas allí, ante nosotros se presentan cuatro alternativas: ir a Edam (lo más curioso es la recreación del mercado tradicional de quesos), tomar un barco hasta Marken (no incluido en el Amsterdam & Region Travel Ticket), regresar a Amsterdam para cambiar de autobús con el mismo objetivo (supone triplicar el tiempo dedicado al recorrido) o bajar en Monnickendam (municipio de Waterland) para hacer el transbordo. Hicimos esto último y aún nos dió tiempo de pasar un rato ante la iglesia gótica de Grote Kerk of Sint-Nicolaaskerk (siglos XV-XVI).
Casas típicas de Marken
Marken
Una carretera paralela a un largo dique lleva hasta el emplazamiento de Marken que, en otro tiempo, fue una isla. Es un pintoresco pueblo de pescadores con casas de madera, pintadas de colores negro o verde oliva, la iglesia (con exvotos ofrecidos por las familias de los marineros), el puerto, el faro de Paard van Marken…
Playa de IJmuiden
Bunker
IJmuiden es una localidad portuaria cuyo mayor atractivo son dos largas playas, con cientos de casetas de baño, y un conjunto de fortificaciones. La más antigua protegía la entrada al canal que lleva a Ámsterdam desde el islote Forteiland IJmuiden (siglo XIX) y el resto fueron construidas por el ejército invasor alemán durante Segunda Guerra Mundial: varias casamatas de la línea defensiva costera musealizadas (Bunker Museum IJmuiden) y una base naval de hormigón.
Islote Forteiland
Ciudad fortificada de Naarden, Nederlands Vestingmuseum
En otra jornada, cambiamos de zona y de medio para tomar el tren de camino a un descubrimiento inesperado. Casualmente vimos una foto aérea, sin mención del sitio al que correspondía, y tuvimos que averiguar el nombre: Naarden (municipio de Gooi), una ciudadela rodeada por fosos navegables y el sistema de fortificaciones completo (siglo XVII, Nederlands Vestingmuseum), con una forma parecida al cristal de hielo.
La iglesia de Grote Kerk (XVI, interesantes pinturas en el artesonado de madera) ocupa una posición central en las manzanas de casas del interior. La excursión por el recinto se completa en el arsenal (hotel y restaurantes) y la Spaanse Huis (XVII, diversos usos, desde ayuntamiento hasta museo) que conmemora una masacre cometida por los españoles contra los habitantes de la ciudad durante una de las guerras que mantuvimos.
Entrada a Muiderslot
Castillo de Muiderslot
En el viaje de vuelta, paramos en la estación de Weesp y cogimos un autobús a Muiden, con el objetivo de contemplar el castillo Muiderslot (origen en el siglo XIV, es el resultado de una restauración) a orillas de la desembocadura de un río y, de paso, rematar la tarde en la localidad antes de dar por finalizada nuestra visita a esta región de Nederland.