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sábado, 8 de noviembre de 2008

Viena - Wien

La ciudad fue durante siglos la capital de un imperio compuesto por diversas culturas en el centro de Europa, lo que le imprime su carácter de ciudad un poco severa y al mismo tiempo cosmopolita.

Puedes adquirir una tarjeta (Vienna Card) que te da derecho al uso del transporte público y descuentos en museos.

Desde aquí tienes buenas comunicaciones en transporte público con otros lugares de interés de Austria (Salzburg, Innsbruck...) o de los países vecinos (Bratislava, Munich, Praga...).

¿Qué ver?: En el centro de la ciudad destacan el Hofburg de los Habsburgo (palacio de invierno) y los parques que lo rodean, que unen importantes museos (Tesoro, Albertina, Bellas Artes, Historia Natural, Barrio de los Museos...) con la Ópera o en bello edificio del Ayuntamiento (Rathaus).

Callejeando por las calles peatonales del centro se llega a su bella catedral gótica o a tranquilos parques como el Stadt park (donde encontrarás esculturas de grandes músicos) o la Karlsplatz.

Sólo para entusiastas: La visita a Hofburg nos permite ver las vajillas y las habitaciones de la corte, y acercarnos a la verdadera vida de Sisí, demasiado mitificada por el cine. Si no has tenido suficiente, puedes visitar otros salones del palacio, como la Biblioteca Nacional, la capilla Imperial o la cripta real en la Kapuzinerguft. Mención especial merece la visita al Tesoro Real, que conserva los símbolos y joyas de 800 años de imperio.

La catedral gótica es otro de los edificios remarcables del centro de la ciudad.

Fuera del centro encontramos el palacio de Schönbrunn, en que visitarás unas habitaciones imperiales más lujosas que las de Hofburg, así como sus jardines (existe una entrada combinada Hofburg y Schönbrunn).

Resulta muy interesante visitar cerca de Radetzky Platz la obra arquitectónica de Hundertwasser y sus geniales Kunsthaus Wien, Hundert Wasserhaus y la galería comercial llamada Village.

Si quieres volver a ser un niño por un rato, puedes visitar el parque de atracciones del Prater y montar en su famosa noria. Para rematar el día haz un crucero por el cercano Danubio (que no siempre es azul) y comer en alguno de los merenderos situados en sus orillas.

Viena cuenta con varios museos, tanto de pintura antigua (Albertina, Museo de Bellas Artes) como moderna (Leopold Museum, Museum Moderne Kunst...). Mención a parte merece el palacio de Belvedere que combina la visita de sus lujosos aposentos con la exposición de la obra de Gustav Klim y otros pintores austriacos, que puedes completar con el recorrido por el Wien Museum o el bello edificio "art nouveau" Secesion.

Con ésto no acabamos la referencia a los museosde Viena, pues en la ciudad encontramos curiosas exposiciones dedicadas prácticamente a cualquier cosa: Historia Natural, Freud, mobiliario, Éfeso, Esperanto, tortura, crimen, globos terráqueos, instrumentos musicales, mariposas, historia de la medicina, del pueblo judío, folklore, etnografía, tecnología...

Como no podía ser de otra manera en esta ciudad, encontrarás una importante oferta musical tanto en sus grandes auditorios (Ópera, Burgtheater...) o en conciertos de cámara. 
 
Entre los espectáculos que podrás disfrutar está el que ofrece la Escuela Española de Equitación.
 
Totalmente prescindible: A no ser que estés muy interesado en el tema, puedes saltarte la visita al complejo de la ONU. Si quieres hacerlo, infórmate de los días y horarios en que es posible hacerlo.

Lo más friky y/o kitsch: Un Mozart es simpático, pero Viena padece una invasión de personajes en traje de época ofreciéndote programas de música.

También es obsesiva la presencia de dibujos de Sisí y Mozart en todo tipo de recuerdos para turistas.

Nativos: Por lo general son educados y amables, pero evita hablar alto en los transportes públicos pues pueden manifestar su desagrado (alto para ellos es lo que para nosotros sería un tono normal). También es obsesiva la actitud de las personas mayores con el número de ocupantes de los ascensores del metro: aunque nosotros vemos que no supera el máximo permitido, muchos de ellos refunfuñan si va muy lleno.






Salzburgo - Salzburg


Vamos a hablar de una ciudad que, desde el primer momento, nos parecerá de cuento. Lo tiene todo: bonitas y limpias calles y plazas, montañas desde las que ver la ciudad y el río, grandes parques en los alrededores...

Puedes adquirir una tarjeta (Salzburg card) que te da entrada gratuita en todos los lugares de interés y acceso gratuito al transporte público. Es un poco cara, pero si vas con intención de verlo todo, te ahorrarás dinero. 




Salzburg está a medio camino entre Innsbruck y Viena, y nos puede servir de base para explorar la Baviera alemana. Tiene aeropuerto propio, pero también buenas comunicaciones por tren con la capital de Austria o Munich, destinos para los que seguramente puedes encontrar mejores ofertas de vuelos. 

¿Qué ver?: No puedes dejar de pasear por calles como la Greteidegasse o sus plazas (Residenz, Dom...), hasta encontrar un pequeño cementerio urbano cerca de la iglesia de S. Peter o las casas de Mozart. 

También tienes que subir a la fortaleza que domina la ciudad y el valle (puedes hacerlo con el cremallera o incluso andando) o pasear por la ribera del río cruzando algunos de sus puentes. 

Sólo para entusiastas: Es castillo está muy bien conservado y puede ser una interesante visita, que incluye el acceso a un pequeño museo de marionetas. 

También puedes recorrer la Residenz fue el lujoso palacio de este obispado/principado de Salzburg. 

Tienes la posibilidad de acceder al interior de alguna de las dos casas de Mozart, en Greteidegasse la humilde vivienda de la familia o la situada en Makart Platz, en la otra orilla del río, donde se trasladaron cuando comenzó la fama. 

Normalmente encontrarás Salzburg otras exposiciones o actividades relacionadas con la música, especialmente la programación del Festspieläuser y de su Festival de Verano. 

La catedral fue totalmente reconstruida después de la segunda guerra mundial y también destacamos iglesias como la de s. Peter, la de los Franciscanos o la del Colegio, sin olvidar los restos de la antigua iglesia y catacumbas excavadas en la montaña cercana a S. Peter. 

No dudes en pasear al anochecer por las tranquilas calles y encontrarás vistas de la ciudad que te sorprenderán, especialmente los efectos de las luces sobre los acantilados y las casas.

El Palacio de Mirabell está en su mayor parte reconstruido y destinado a varios fines, pero conserva una bella escalera interior y la lujosa decoración original en alguna de las estancias de la parte superior. 

Fuera de la ciudad, algo complicado para llegar en autobús si no te informas de cual es el correcto, está el Palacio de Hellbrunn, cuyo mayor interés son sus bromas y juegos de agua.

Lo más friky y/o kitsch: El Palacio de Hellbrunn, un ejemplo del despilfarro extravagante de los ricos y poderosos de todos los tiempos. 

¿Dónde alojarse?: Conviene planificar el viaje con tiempo y reservar hotel, pues te puedes encontrarte con eventos que llenan y encarecen y la ciudad. Sólo separado del centro por un corto túnel está Neutorstrasse donde puedes encontrar varios alojamientos. Las mejores ofertas las encontrarás alejándote un poco más del centro, incluso buscando al otro lado de la cercana frontera alemana.

Innsbruck

Innsbruck es una encantadora ciudad del Tirol austriaco roedada por altas montañas, bellos paisajes y pueblos de postal. Todo un contraste para las personas que acaben de visitar Salzburg, o la más lejana Viena, pero no tanto si venimos desde Zúrich.

En ella podemos practicar deportes de nieve en invierno, hacer excursiones en verano y es una interesante parada en la ruta que nos lleva del lago Bondese al lago di Garda.

¿Qué ver?: En el muy recomendado paseo por sus calles destaca la visión de la Goldenes Dachl, que podríamos traducir como la "casa del tejado dorado".

También encontrarás el palacio imperial de Kaiserliche Hofburg.

Lo más friky y/o kitsch: ¿El traje típico tirolés? ¿La música tirolesa? No se, decidid vosotros.