Ir a sitios interesantes, sin gastar mucho y por tus propios medios es posible. Vive siempre una aventura, en un destino cercano o exótico, porque eso diferencia a un viajero de un turista
Acostumbramos a alternar nuestros viajes de manera que, si uno es una escapada a un destino bullicioso y urbano, en el siguiente intentamos ir por sendas menos transitadas, como la comarca zaragozana de las Cinco Villas y sus vecinas navarras de Pirineo, Sangüesa, Zona Media y Ribera.
Arquitectura típica
Es una zona eminentemente rural, más despoblada en Aragón y dinámica en Navarra, que comparte una gran variedad de paisajes naturales: desde los bosques en los Pirineos, a los fértiles valles del centro y un semidesierto en el sur. Mientras fueron dos reinos independientes, hubo pueblos cambiaron de uno u otro en función de los vaivenes de las guerras, los vínculos feudales o las donaciones a monasterios, y de ello queda constancia en el gran número de castillos fronterizos o la mutua influencia en la arquitectura.
La presentación de la ruta nos quedaba un poco larga y, no existiendo inconveniente para hacerlas por separado, dedicaremos dos asientos en el blog a unos lugares siempre sorprendentes, con buena gastronomía y en los que, en muchas ocasiones, no encontraréis ni un solo turista.
Iglesia de san Salvador
Pórtico románico de san Salvador
Cuando remontábamos el río Ebro desde su desembocadura, después de dejar atrás Zaragoza, dijimos que Tauste era la puerta a las Cinco Villas. Desde allí se va a Ejea de los Caballeros (Exeya d'os Caballers) y, justo en la entrada, hallamos la iglesia fortificada de san Salvador (siglos XII-XVIII), que conserva dos portadas románicas con interesantes tallas en los capiteles, tímpanos y arquivoltas.
Santa María de la Corona
El centro de esta pequeña ciudad no tiene nada especial y nos dirigiremos al montículo en el que se erige santa María de la Corona (siglos XII-XVII), un tanto deslucida por el depósito de agua con el que se reparte la cima. Tiene un portal románico bastante deteriorado y, dentro, un coro de piedra calada con formas geométricas.
Hacemos el apunte de que Ejea de los Caballeros linda con las Bardenas Reales (pero no en la localidad llamada Bardenas si no en Pinsoro) y tiene una vía de comunicación directa con Tudela.
Volvemos a la carretera, que discurre por una llanura, y giramos en el desvío hacia Biota, donde disfrutaremos de nuestra primera iglesia románica prácticamente inalterada, el palacio de los condes de Aranda (siglo XVIII, barroco) y un torreón medieval anexo.
Iglesia de santa María
Torre gótica de santa María
Castillo de los Bañales
Tras deshacer el camino hasta el cruce, vamos a Sábada. En torno a la iglesia de santa María (siglo XVI, gótico tardío) y el Ayuntamiento, las casas tradicionales han sido abandonadas y, salvo alguna residencia señorial, su casco viejo está desapareciendo. Cruzando el puente sobre el río Ringuel, en dirección a las afueras, llegamos al castillo de los Bañales (XI, fachada consolidada y vacío en el interior) y un curioso pozo de hielo.
Layana
En los alrededores hay ruinas de mausoleos romanos (la Sinagoga y los Atilios, siglos IV y II respectivamente) o, más alejado y yendo por pista de tierra, otra muestra de románico en la ermita de Puylampa (XII, único resto superviviente de un monasterio).
Es posible de ir a Sos del Rey Católico pasando por Castiliscar (iglesia románica y sarcófago paleocristiano en el altar) y Barués (ábside del XIII), pero nosotros tomamos la alternativa de Layana, un caserío alrededor de las habituales torre (Centro de Interpretación de la vida rural romana) y templo medievales, para acercarnos al yacimiento ibero-romano de los Bañales (termas reconstruidas) y los pilares de un acueducto.
Iglesia de santa María la Mayor
Portal de santa María la Mayor
La vía principal asciende, poco a poco, y queda encajonada entre las montañas que rodean Uncastillo (Uncastiello). Aparcamos y nos alegramos de ver un pueblo de arquitectura rural bien preservada, el perfecto telón de fondo para la iglesia de santa María la Mayor (siglo XII, torre gótica del XV) y su portal con esculturas románicas de calidad en capiteles y arquivoltas.
Una calle flanqueada por edificios de piedra sube hasta el Ayuntamiento (siglo XVI, renacentista), la plaza del Mercado, la Lonja (XIII, las arquerías sostienen las plantas superiores) y la iglesia de san Miguel (pórtico en el Museo de Boston).
Castillo de la Peña de Ayllón
San Martín de Tours
Desde allí, nos encaminamos al Centro de Interpretación del Arte Románico ensan Martín de Tours (siglo XII, torre gótica), el castillo de la Peña de Ayllón (o Unum Castrum, XI-XIII) y el palacio de Pedro IV (XIV, gótico). La Peña de Ayllón también servía de separación entre la población cristiana y la judería asentada en el Barrio Nuevo, de la que se están recuperando la Sinagoga y un edificio comunitario.
Portada de san Lorenzo
Escultura de san Felices
De bajada, vimos la iglesia de san Andrés (siglo XVI, estilo renacentista) y nos dirigimos a la otra orilla del río Cadena, donde se asienta la parroquia de san Felices (o del Remedio, románica del XII-XIII) con imágenes talladas en las dos entradas. En la misma ladera, y sirviendo de mirador sobre Uncastillo, un cementerio tumbas antropomorfas rodea san Juan Evangelista (XII, pinturas medievales).
A la salida, hicimos un breve alto en las ruinas de la portada de san Lorenzo (siglo XII) y descartamos visitar las torres del castillo de Sibirana por quedar fuera de nuestro recorrido.
Panorámica de Sos del Rey Católico
Frente a nosotros se alza la sierra de Santo Domingo y Lucientes, parte del prepirineo aragonés, y salvando su pendiente llegamos a Sos del Rey Católico (Sos d'o Rei Catolico), otra localidad con las características viviendas de piedra y, en parte, cerrada por una muralla defensiva con diferentes puertas de acceso. Empezaremos en pequeña la plaza de la Villa, rodeada por el colegio Isidoro Gil de Jaz (XVIII), la Casa de la Villa (XVI, Ayuntamiento renacentista), la Lonja medieval (biblioteca) y su porche de arcos bajo los que se montaba el mercado.
Casa de la Villa
Pórtico de San Esteban
San Esteban
La calle Manuela Pérez de Biel nos deja ante la estatua a Luis García Berlanga, director de cine que rodó aquí "La Vaquilla", y algunos de los escenarios más memorables de la película: la iglesia de san Esteban (soportal románico y, en la cripta de santa María del Perdón, pinturas góticas) y los vestigios del castillo de la Peña Felizana.
Palacio de los Sada
Plaza de la Sartén
La trama urbana es un tanto laberíntica, por lo que si tenéis prisa y necesitáis orientación, regresad a la plaza de la Villa y, desde allí, traspasáis un gran arco y tomáis la calle Fernando el Católico hasta el palacio Español de Niño (XVI, renacentista). En paralelo discurre un callejón llamado Madrigal de las Altas Torres en el que se abre la pintorescaplaza de la Sartén, en lo que fue el centro de la judería de Barrio Alto. A pocos pasos se ubica el palacio de los Sada (siglo XVI, aunque existen estancias del XIII, Oficina de Turismo) en el que nació Fernando II de Aragón, esposo de Isabel I de Castilla.
Tiermas, sobre el pantano de Yesa
Sólo unos kilómetros nos separaban de Sangüesa, pero quisimos seguir nuestro itinerario por Navardún (gran torreón e iglesia con restos románicos) y Urriés (iglesia con elementos románicos), para pasar a la comarca de Jacetania y asomarnos al controvertido embalse de Yesa. Varios pueblos fueron expropiados y abandonados, como Ruesta (torre y huellas de un castillo) una de las etapas del camino a Santiago que viene de Somport-Jaca, o sufren el problema de la despoblación, entre ellos Artieda (iglesia) y Sigüés (iglesia y torre de los Pomar). No queríamos perdernos las faldas de las colinas de arena blanca fundiéndose en las aguas turquesas del pantano, por lo que escogimos la carretera nacional que, contorneando su margen, nos permitía detenernos en improvisados miradores y las villas deshabitadas de Escó (iglesia en ruinas) y Tiermas, antes de entrar en Navarra por Yesa.
Los Países Bajos se encuentran en la desembocadura de los ríos Rin (del que ya hemos seguido su curso por Alemania), Maas y Waal, un espacio poco propicio para la vida en el que sus habitantes, emprendedores, faltos de tierras y muy prácticos, crearon el paisaje mediante un sistema de canales y diques con los que estabilizaron pantanos y ganaron terreno al mar.
Ese carácter también explica que, tradicionalmente, se hayan volcado en el comercio, formasen parte de la Liga Hanseática, se convirtiesen en una potencia marítima o la desinhibición para sacar provecho, aún hoy, de prácticas que podríamos calificar de explotación sexual o tráfico de drogas blandas. No somos mojigatos pero tampoco perderemos el tiempo con temas morbosos y lugares cutres cuando hay cosas más interesantes que hacer.
Uno de los grandes canales de Amsterdam
Casas flotantes
La mayoría de viajeros llegan en avión, barco o tren (Bruselas está a 200 km y París a 500) y la Central Station (siglo XIX) suele ser lo primero que ve de Amsterdam. Saliendo por su puerta principal, detectamos peculiaridades que nos acompañarán durante nuestra estancia: los canales concéntricos, miles de bicicletas, las barcazas transformadas en viviendas, los estrechos edificios (pagaban impuestos en función del espacio de la fachada) con buhardilla para preservar las mercancías de las inundaciones…
Scheepvaarthuis
Sint Nicolaaskerk
Como no volveremos a hablar de esta zona, diremos que, frente a la estación, está la iglesia de Sint Nicolaaskerk (siglo XIX), muy cerca de la torre Schreierstoren y, lo más interesante de este trio, la arquitectura expresionista del Scheepvaarthuis (XX, Grand Hotel Amrâth) mientras que, a mano derecha hay un par de tranquilos barrios residenciales, Grachtengordel y Jordaan, menos frecuentados por los turistas.
Beurs Van Berlage
Damrak
Una vez situados, empezaremos a caminar por la avenida Damrak hasta el Beurs Van Berlage (XIX-XX, Bolsa transformada en sala polivalente), atravesar la plaza Beursplein en busca del pasaje que lleva a la iglesia deOude Kerk (XIII-XIV, interior austero y desprovisto de imágenes, tal y como corresponde a la concepción calvinista), en el epicentro del Barrio Rojo, y seguir hasta Nieuwmarkt, otra de las explanadas del centro creadas a base de rellenar ramales de agua.
Groenburgwal
De Waag
Allí se alza la puerta De Waag (XV, hoy un restaurante), uno de los escasos vestigios de la muralla salvados del derribo, y se monta un mercado al aire libre. Imagino que cada cual tiene sus preferidos, pero no desaprovechéis la ocasión de pasear por los canales Kloveniersburgwal y Groenburgwal, éste último, con el campanario de Zuiderkerk en el fondo (XVII, sala de exposiciones). Muy próxima a este antiguo templo, en la calle Jodenbreestraat encontramos la casa-museo Rembrandthuis, la Esnoga o sinagoga portuguesa (XVII) y el Hortus Botanicus.
Palacio real en de Dam
También, desde Zuiderkerk, una amplia vía (llamada Nieuwe y Oude Hoogstraat según los tramos) nos lleva directamente a la plaza De Dam. Allí destacan el Koninklijk Paleis (o Paleis op de Dam, siglo XVII) y la Nieuwe Kerk (gótica) que no cumplen con sus funciones iniciales de ayuntamiento/palacio y templo, respectivamente, y pueden visitarse salvo por necesidades de protocolo.
Órgano de Westerkerk
Escultura a Ana Frank
En la calle de detrás está el Magna Plaza (XIX, fue Oficina Central de Correos y hoy un centro comercial) y, Raadhuisstraat adelante, vemos la iglesia de Westerkerk (XVII, interesante órgano). En la plaza de la izquierda hallamos la estatua dedicada a Ana Frank y, en el otro lateral, el Centro de Interpretación de la Anne Frank Huis (conviene reservar entradas con antelación), dedicado a la memoria histórica junto con las oficinas que sirvieron de refugio de la familia Frank.
Begijnhof
Tal vez, a estas alturas, estéis un poco decepcionados pero es lo que hay: una Venecia del norte sin los monumentos de la ciudad italiana. Así que, a partir de aquí, intentaremos levantar un poco el tono y, tras pasar de nuevo por De Dam, recorriéremos Kalverstraat hasta una de las entradas del Amsterdam Museum. No dudéis en atravesar el patio de los establos (cafetería), asomaros al recinto del horfanato (siglo XVII, museo de la ciudad) para salir por el callejón Gedempte Begijnensloot con mucho cuidado de no pasarnos el acceso al Begijnhof. Es un rincón encantador formado por vivendas, algunas anteriores al incendio del siglo XVII, alrededor de un jardín interior y dos iglesias (una de ellas, en origen, del catolicismo clandestino), en lo que fue un beguinaje o comunidad de mujeres (a medio camino entre un monasterio y una casa de acogida).
Munttoren
Rembrandtplein
Saliendo por la puerta que da a la plaza Spui, tomaremos Singel hasta el mercado de flores de Bloemenmarkt, para acercarnos a la torre de Munttoren (siglos XVII-XIX, ceca de moneda) y por la calle Reguliersbreestraat alcanzar la Rembrandtplein, plaza presidida por un monumento al pintor que ganó mucho cuando se añadieron las esculturas representativas de su obra.
Rijksmuseum
Ahora buscaremos un tranvía y, dando un salto en el mapa, aparecemos ante el Rijksmuseum (siglo XIX, del renacimiento al arte moderno), antes de detenernos en la Museumplein flanqueada por el Van Gogh Museum (conviene reservar entradas con antelación), el Stedelijk Museum (vanguardias y contemporáneo), el museo del diamante y la sala de conciertos Concertgebouw.
Interior del museo naval
Nederlands Scheepvaart Museum
Para finalizar las recomendaciones, mencionaremos una serie de museos dispersos por Amsterdam: el Allard Pierson Museum (arqueología), la sucursal para exposiciones temporales del Hermitage (en Amstelhofwhich, antigua residencia de ancianos), el museo naval Nederlands Scheepvaart Museum (en un edificio de la marina del siglo XVII), el Tropenmuseum (antropología)…
Si queréis hacer ruta por las poblaciones de los alrededores, con los autobuses interurbanos o trenes que parten de Central Station, la mejor opción es el Amsterdam & Region Travel Ticket que sirve para todos los transportes y, organizándose bien, permite alcanzar un par de destinos cada día y, de paso, utilizarlo durante los desplazamientos por la ciudad. Aunque la frecuencia y puntualidad son envidiables, os recomendamos tener cuidado y dejarles bien claro el bono que deseáis, porque las empresas de transportes intentarán “colaros” (sí, con todas las palabras, y aunque les pidáis en un perfecto inglés el pase regional mencionado) su propio billete turístico, que sólo sirve para un trayecto concreto.
Zaandijk
Zaanse Schans
Nosotros visitamos varios lugares en el norte de la región histórica de Holanda (Noord-Holland) y empezamos por Zaanse Schans (Zaandijk, municipio de Zaandam), un parque-museo gratuito que comprende molinos y diferentes tipos de granjas en las que se venden productos típicos.
Tejados en Voledam
Puerto de Voledam
Aunque, tal vez, exista un medio de transporte que lleve directamente a nuestro siguiente destino, no fuimos capaces de averiguarlo y volvimos a la capital para dirigirnos a Volendam, en la costa del este, que tiene un paseo marítimo y un casco antiguo de casas de madera.
Sint-Nicolaaskerk
Tras unas horas allí, ante nosotros se presentan cuatro alternativas: ir a Edam (lo más curioso es la recreación del mercado tradicional de quesos), tomar un barco hasta Marken (no incluido en el Amsterdam & Region Travel Ticket), regresar a Amsterdam para cambiar de autobús con el mismo objetivo (supone triplicar el tiempo dedicado al recorrido) o bajar en Monnickendam (municipio de Waterland) para hacer el transbordo. Hicimos esto último y aún nos dió tiempo de pasar un rato ante la iglesia gótica de Grote Kerk of Sint-Nicolaaskerk (siglos XV-XVI).
Casas típicas de Marken
Marken
Una carretera paralela a un largo dique lleva hasta el emplazamiento de Marken que, en otro tiempo, fue una isla. Es un pintoresco pueblo de pescadores con casas de madera, pintadas de colores negro o verde oliva, la iglesia (con exvotos ofrecidos por las familias de los marineros), el puerto, el faro de Paard van Marken…
Playa de IJmuiden
Bunker
IJmuiden es una localidad portuaria cuyo mayor atractivo son dos largas playas, con cientos de casetas de baño, y un conjunto de fortificaciones. La más antigua protegía la entrada al canal que lleva a Ámsterdam desde el islote Forteiland IJmuiden (siglo XIX) y el resto fueron construidas por el ejército invasor alemán durante Segunda Guerra Mundial: varias casamatas de la línea defensiva costera musealizadas (Bunker Museum IJmuiden) y una base naval de hormigón.
Islote Forteiland
Ciudad fortificada de Naarden, Nederlands Vestingmuseum
En otra jornada, cambiamos de zona y de medio para tomar el tren de camino a un descubrimiento inesperado. Casualmente vimos una foto aérea, sin mención del sitio al que correspondía, y tuvimos que averiguar el nombre: Naarden (municipio de Gooi), una ciudadela rodeada por fosos navegables y el sistema de fortificaciones completo (siglo XVII, Nederlands Vestingmuseum), con una forma parecida al cristal de hielo.
La iglesia de Grote Kerk (XVI, interesantes pinturas en el artesonado de madera) ocupa una posición central en las manzanas de casas del interior. La excursión por el recinto se completa en el arsenal (hotel y restaurantes) y la Spaanse Huis (XVII, diversos usos, desde ayuntamiento hasta museo) que conmemora una masacre cometida por los españoles contra los habitantes de la ciudad durante una de las guerras que mantuvimos.
Entrada a Muiderslot
Castillo de Muiderslot
En el viaje de vuelta, paramos en la estación de Weesp y cogimos un autobús a Muiden, con el objetivo de contemplar el castillo Muiderslot (origen en el siglo XIV, es el resultado de una restauración) a orillas de la desembocadura de un río y, de paso, rematar la tarde en la localidad antes de dar por finalizada nuestra visita a esta región de Nederland.